Más de 6,5 millones de personas en Siria sufren de inseguridad alimentaria, es decir, carecen de acceso permanente a suficientes alimentos.

Siria Ataques
Más de mil niños han muerto en este 2018 por los ataques
AFP

De la sangrienta represión de manifestaciones prodemocráticas por el régimen de Bashar al Asad a la emergencia de grupos yihadistas y la intervención de potencias extranjeras, éstas son las etapas claves del conflicto en Siria, que el jueves entra en su octavo año.

Esta compleja guerra dejó más de 500.000 muertos y millones de desplazados y refugiados.

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Revuelta y represión

El 15 de marzo de 2011, en el marco de la Primavera Árabe estalló un movimiento de protesta en Siria, gobernada con mano de hierro desde hacía 40 años por la familia Asad. Bashar, el hijo, había sucedido en 2000 a su padre, Hafez.

En Damasco se organizaron manifestaciones pequeñas, violentamente reprimidas. Pero fue en Deraa (sur) donde el movimiento cobró fuerza.

El régimen denunció una "rebelión armada de grupos salafistas".

En julio, un coronel refugiado en Turquía creó el Ejército Sirio Libre (ESL), compuesto por civiles y desertores del ejército.

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La aviación, gran baza del régimen

En marzo de 2012, el ejército retomó el control del bastión rebelde de Homs (centro), tras un mes de bombardeos. Llevó también a cabo operaciones sangrientas, especialmente en Hama (centro), tras masivas manifestaciones antirrégimen. 

En julio, los rebeldes lanzaron la batalla de Damasco. El gobierno logró conservar el control de la capital, pero los rebeldes conquistaron algunas zonas de las afueras. 

A partir de 2013, los helicópteros y aviones del régimen comenzaron a arrojar barriles de explosivos sobre los sectores rebeldes. 

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Hezbolá e Irán 

En abril de 2013, el movimiento islamista chiita libanés Hezbolá reconoció que intervenía en Siria para ayudar a los soldados de Asad, miembro de la minoría alauita, una rama del chiismo. Envió miles de combatientes a luchar por el régimen. 

Por su parte, el Irán chiita ayudó política, financiera y militarmente al régimen enviando "consejeros militares" y "voluntarios" iraníes, pero también afganos y paquistaníes.

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Línea roja y retroceso estadounidense

El 21 de agosto de 2013, un ataque químico imputado al régimen contra dos zonas rebeldes cerca de Damasco dejó más de 1.400 muertos.

El entonces presidente estadounidense Barack Obama, que había trazado una línea roja, renunció en el último momento a realizar ataques de castigo y firmó un acuerdo con Rusia para desmantelar el arsenal químico sirio.

El régimen, que desmiente el ataque, fue acusado desde entonces en varias ocasiones de haber utilizado armas químicas.

En abril de 2017, un ataque con gas sarín (más de 80 muertos) en la ciudad rebelde de Jan Sheijun (noroeste) llevó a Donald Trump a ordenar que se atacase una base aérea del régimen sirio.

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Guta Oriental 

El 18 de febrero, el régimen lanzó una ofensiva aérea, y después terrestre, de una intensidad sin precedentes contra el enclave rebelde de Guta Oriental.

La campaña, destinada a retomar la totalidad de este último bastión rebelde en las afueras de Damasco, dejó ya más de 1.100 muertos

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