La tormenta tropical Nate se convirtió en huracán categoría uno y se dirige hacia el Caribe mexicano y la zona costera de Estados Unidos luego de su paso por Centroamérica en donde dejó unos 27 muertos y cuantiosos daños materiales. El anuncio sobre el incremento del fenómeno natural lo hizo el encargado de Protección Civil de México, Luis Felipe Puente.   Por su parte, el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, suspendió las clases a partir de la tarde del viernes y pidió "no bajar la guardia" pues, aunque se espera que la tormenta no llegue a territorio mexicano, puede ocasionar fuertes precipitaciones. "Es imperante evita realizar actividades acuáticas, turísticas y recreativas en Quintana Roo", advirtió Luis Felipe Puente, coordinador nacional de Protección Civil. Nate se desplazaba a 35 kilómetros por hora con vientos sostenidos de  120 kilómetros por hora. Las autoridades de Nueva Orleans (Luisiana, sureste de EE.UU.) decretaron un toque de queda a partir de la tarde del viernes, así como evacuaciones obligatorias y voluntarias en ciertas áreas de poca altitud, especialmente vulnerables a las inundaciones. "Nuestra peor amenaza no es necesariamente la lluvia, sino fuertes vientos y oleajes", dijo el alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu. - Devastador paso por Centroamérica - Costa Rica, Nicaragua y Honduras, los países más golpeados por Nate, comenzaban a evaluar los daños cuando las lluvias parecían dar una tregua. La tormenta dejó 13 muertos en Nicaragua, 10 en Costa Rica y tres en Honduras, según cuerpos de socorro y autoridades. Además, en Costa Rica, los cuerpos de socorro buscaban a más de 30 desaparecidos mientras más de 5.000 personas permanecen en albergues. En tanto, El Salvador registró el viernes sus primeras dos víctimas fatales como consecuencia de Nate, uno de los cuales fue sepultado en un derrumbe y el otro fue arrastrado por un río. "México lamenta las sensibles pérdidas humanas y afectaciones tras el paso de la tormenta tropical", indicó la cancillería mexicana a través de Twitter. Mientras, comunidades de Costa Rica y Nicaragua continúan aisladas por la destrucción de puentes, inundación de carreteras, ríos desbordados y deslaves que arrasaron casas y caminos. "Nos sacaron los bomberos porque estábamos ahogándonos, vivimos a orillas del río (Ochomogo). Gracias a Dios que nos ayudaron. El río se llenó y se llevó la casa, los chanchos, las gallinas, se llevó todo", dijo a la AFP Bonavide Velázquez, una mujer de 60 años en el departamento sureño de Rivas, Nicaragua. Velázquez fue evacuada de su comunidad con cinco familiares a un albergue de la localidad vecina de Nandaime. En la ciudad de Cañas, en el noreste de Costa Rica, Jenny Abarca resguardaba en la calle sus enseres, que pudo sacar gracias a la ayuda de sus familiares cuando su vivienda se vio inundada por la crecida de un río. "Salimos por nuestros medios, con mis hijos y nieto, esto es lo poco que pudimos rescatar en la madrugada cuando se nos inundó la casa", dijo Abarca, mostrando una mesa y algunos electrodomésticos. Dos semanas atrás el huracán María azotó varias islas del Caribe provocando muertes y desastres materiales generalizados.   Por: AFP