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El primer ministro Benjamin Netanyahu, quien ganó elecciones del 9 de abril, no pudo conformar gobierno y ahora habrá nuevas elecciones.

Donald Trump y Benjamín Netanyahu.
AFP.

El presidente estadounidense Donald Trump lamentó que Israel deba celebrar nuevas elecciones en septiembre debido al fracaso del primer ministro Benjamín Netanyahu de formar una coalición de gobierno.

"Deberán volver a las urnas. Eso está muy mal", declaró Trump a los periodistas en los jardines de la Casa Blanca, al tiempo que elogió una vez más a Netanyahu: "es un gran tipo".

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Tras un acalorado debate, el Parlamento israelí votó su propia disolución y la celebración de nuevas elecciones, apenas un mes después de jurar su instalación tras los comicios del 9 de abril, en los que la derecha de Netanyahu y sus aliados religiosos obtuvieron mayoría.

Se trata de un fracaso para Netanyahu, en el poder desde 2009 y durante un total de 13 años, si se tiene en cuenta su primer mandato de 1996 a 1999. También ilustra la fragilidad del primer ministro, que corre el riesgo de ser encausado por tres casos de presunta corrupción.

Trump estimó que una nueva elección es lo último que necesita Israel, que volverá a las urnas el 17 de septiembre. "Digo, la situación es lo suficientemente complicada allí. Es un lugar difícil. Me siento muy mal por ello", dijo el mandatario.

El anuncio de nuevas elecciones tiene repercusiones mucho más allá de Israel. Plantea la cuestión de la presentación por parte de la administración estadounidense de Donald Trump de su plan para resolver el conflicto israelo-palestino.

Las negociaciones para formar coalición chocaron con que el partido “Israel Nuestra Casa” exigía acabar con la exención del servicio militar otorgada a miles de estudiantes de las escuelas talmúdicas, para aceptar una coalición. 

En un país donde todo el mundo está obligado a cumplir el servicio militar, este trato de favor está considerado por muchos como una injusticia.

Instinto de supervivencia

El futuro de este animal político, reputado por su instinto de supervivencia, está ahora en juego. A principios de octubre, dos semanas después de las elecciones, Netanyahu tiene cita con el fiscal general, que decidirá si lo inculpa o no por corrupción.

Netanyahu, de 69 años, no ha conseguido en el plazo fijado -que terminaba el miércoles a medianoche- formar una coalición. Y ha presionado para que se celebraran nuevas elecciones y evitar que el presidente israelí, Reuven Rivlin, seleccionara a otro miembro del Parlamento para intentar formar un gobierno.

Así, se ha prestado a duras acusaciones de aferrarse al cargo para intentar salvarse. Sus detractores aseguran también que el primer ministro debía haberse retirado, pero que se aferra al cargo para aprobar leyes que lo protejan de ser procesado por corrupción. 

El plan de Netanyahu para formar gobierno se descarriló por el viejo antagonismo entre laicos nacionalistas y ultraortodoxos en torno a la exención del servicio militar que beneficia a decenas de miles de estudiantes. 

Acuerdo de paz Israel-Palestina

Entre tanto, el yerno y consejero del presidente Donald Trump, Jared Kushner, llegó este jueves a Jerusalén donde hablará con responsables israelíes del plan de Estados Unidos para resolver el conflicto con los palestinos.

La presentación del plan fue retrasada debido a las elecciones del 9 de abril, y los recientes acontecimientos políticos en Israel hacen difícil que sea difundido próximamente.

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Kushner prevé entrevistarse con el jefe de gobierno Benjamin Netanyahu, aunque no se ha dado más detalles sobre su agenda. Jared Kushner es el principal arquitecto del plan que la Casa Blanca elabora desde hace meses sobre el conflicto israelo-palestino.

Los dirigentes palestinos ya han indicado que rechazan el plan, afirmando que Trump toma flagrantemente partido por Israel. Lo cierto es que el plan estadounidense podría ser considerado como demasiado sensible para ser presentado durante una nueva campaña electoral.

Fuente

AFP

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