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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exhortó a su homólogo de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, a que limite las acciones militares de su país contra posiciones kurdas en el noreste de Siria.

Erdogan había prometido horas antes en un discurso seguir adelante con la ofensiva de su ejército.

Turquía lanzó el sábado la operación "Rama de Olivo" junto a los rebeldes sirios para expulsar a las Unidades de Protección Popular kurdas (YPG) de su enclave de Afrin, en el norte de Siria.

Erdogan dijo que la ofensiva "continúa de forma exitosa" y que los combatientes de oposición sirios y las fuerzas turcas "están tomando el control de Afrin paso a paso".

"La operación continuará hasta que el último terrorista esté neutralizado", prometió.

Trump le invitó sin embargo en una llamada telefónica a bajar el nivel de la tensa situación en la zona.

Misiles lanzados desde Siria causaron dos muertos el miércoles en un pueblo del sur de Turquía, Kilis.

Ankara considera que las YPG son un grupo terrorista vinculado al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que lleva a cabo una insurgencia en Turquía desde hace tres décadas y también es considerada terrorista por Turquía y sus aliados.

No obstante, las YPG colaboran con Washington contra el grupo Estado Islámico (EI) en Siria, desafiando las repetidas advertencias de Turquía.

Las acciones de Turquía han provocado preocupación entre sus aliados en la OTAN, que temen que la operación impedirá la lucha contra el grupo EI y perjudicará los esfuerzos para lograr la paz en Siria tras siete años de guerra.

"Nos encontramos en una fase muy, muy crítica", dijo este miércoles el emisario de la ONU para Siria, Staffan De Mistura, antes del inicio de una nueva ronda de negociaciones para buscar una solución al conflicto, que se celebrará en Viena entre jueves y viernes.

- "Feroz resistencia" -
Las YPG, que se consideran abandonadas por su aliado norteamericano, multiplicaron los llamados a Washington para que presione a Ankara a poner fin a la ofensiva.

Erdogan volvió a cargar el miércoles contra las YPG, calificándolas de "cómplices de la cruzada posmoderna de la que es víctima nuestra región".

En el quinto día de la operación turca, un corresponsal de la AFP vio más tanques alineados en el lado turco de la frontera, con soldados preparándose para dirigirse a Siria.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) dijo que aviones turcos atacaron zonas fronterizas en el noreste y el noroeste de Afrin para forzar a las YPG a recular y abrir la vía para un avance terrestre.

Según el OSDH, los combatientes kurdos impusieron una "feroz resistencia" sobre el terreno.

Desde el sábado murieron más de 90 combatientes de las YPG y de grupos rebeldes sirios favorables a Ankara, así como 30 civiles, la mayoría en bombardeos turcos, según la oenegé. Ankara desmiente haber atacado civiles.

También murieron tres soldados turcos, según Ankara, que afirma haber liquidado a más de 260 "terroristas".

Por otra parte, Alemania indicó que pedirá al ministro turco de Defensa explicaciones sobre la ofensiva, ante el debate generado en el país por la difusión de imágenes de tanques alemanes "Leopard 2" desplegados contra los combatientes de las YPG.

Turquía lanzó su operación después de que la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos anunciara la creación de una fuerza fronteriza de 30.000 efectivos en el norte de Siria, compuesta sobre todo de miembros de las YPG.

Esta es la segunda gran operación militar de Turquía en Siria, tras la llevada a cabo entre agosto de 2016 y marzo de 2017, contra las YPG y el grupo EI.

En su discurso, Erdogan afirmó que el Ejército turco preveía también lanzar más adelante una operación para expulsar a las YPG de Manbij, una ciudad situada a un centenar de kilómetros al este de Afrin, donde las fuerzas estadounidenses están presentes junto a las milicas kurdas.

Por: AFP.