Venezuela / Foto AFP

Una avalancha de críticas de la comunidad internacional se desató contra el gobierno de Nicolás Maduro tras la decisión del Tribunal Supremo de asumir las competencias del Legislativo, lo que fue calificado como un "golpe de Estado" por la oposición venezolana.

"En Venezuela Nicolás Maduro dio un golpe de Estado", denunció el presidente de la Asamblea, Julio Borges, quien rasgó ante las cámaras el fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), calificándolo de "basura".

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Estados Unidos, la Unión Europea, Luis Almagro, secretario general de la OEA, Canadá y varios países latinoamericanos (Brasil, Colombia, Chile, Perú, Argentina, México, Panamá y Guatemala) denunciaron la decisión de la Sala Constitucional del TSJ, al que la oposición acusa de servir al gobierno, de asumir las funciones del Parlamento.

Borges instó a la Fuerza Armada a no "seguir callada frente a la ruptura de la Constitución". 

"La inmensa mayoría de los oficiales (...) están en contra del caos", sostuvo, y anunció que la cámara "desconoce" a la corte.

Maduro habló brevemente en la televisión estatal durante una condecoración a diplomáticos, sin pronunciarse sobre la situación.

La oposición anunció protestas a partir del sábado, mientras que diputados protagonizaron una refriega con militares frente al tribunal y pequeñas manifestaciones se realizaron en Caracas.

El opositor preso Leopoldo López pidió en Twitter retomar la protesta en las calles para "desconocer la dictadura y rescatar la democracia".

Golpe diplomático

Tras la medida, Almagro, fuerte crítico del gobierno venezolano, denunció un "autogolpe" en el país. Para Estados Unidos, enemigo sempiterno de la revolución bolivariana, hay una "ruptura de las normas democráticas".

Uno de los primeros países latinoamericanos en protestar fue Perú al retirar a su embajador en Caracas denunciando, al igual que Brasil, una "ruptura del orden constitucional".

Por su parte, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, llamó a consultas a su embajador, y el Congreso de Costa Rica pidió aplicar la Carta Democrática Interamericana de la OEA a Venezuela.

Estados Unidos denunció que la "usurpación" del Poder Judicial es "una ruptura de las normas democráticas".

El canciller mexicano, Luis Videgaray, aseguró en Bogotá que su gobierno está preocupado por lo que considera un "deterioro del orden democrático" del país bajo el régimen chavista.

"Rechazamos esta no división de los poderes. Acá es clarísimo que necesitamos unos poderes públicos fuertes, independientes, para poder fortalecer la democracia", dijo la canciller colombiana María Holguín.

El mandatario argentino Mauricio Macri, quien se reunió con la esposa del preso político Leopoldo López, Lilian Tintori, hizo un "llamamiento a recomponer el orden democrático" y manifestó su preocupación. Además, remarcó la necesidad de que se cumpla un calendario electoral.

A su vez, el gobierno de Chile expresó su "más alta preocupación" por la decisión de la Corte Suprema. "Esta situación nos lleva a consultar con los países amigos cómo proceder de ahora en adelante", agregó el canciller Heraldo Muñoz.

La Cancillería de Perú anunció el retiro "definitivo" de su embajador en Venezuela. "Es inaceptable lo que ocurre", exclamó el presidente Pedro Pablo Kuczynski, quien condenó la "ruptura de la democracia" en el país.

RCN Radio con EFE y AFP