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Ecuador prometió una "acción contundente" contra los secuestradores.

Periodistas secuestrados
El presidente de Ecuador confirmó la muerte de los periodistas ecuatorianos.
Foto: Tomada de redes sociales.

A las 10.50 hora local de hoy venció el plazo dado anoche por el jefe de Estado de Ecuador, Lenín Moreno, para que los secuestradores del equipo periodístico del diario El Comercio, den una prueba de vida de los cautivos.

Moreno preside en este momento una reunión del Consejo de Seguridad en las instalaciones del Sistema Integrado de Seguridad (ECU 911), en Quito, donde desde tempranas horas se reúnen varios ministros para analizar la situación del equipo periodístico secuestrado en la frontera con Colombia. 

 

El ultimátum de Moreno se produjo la noche de este jueves mientras circulan unas fotografías que muestran los supuestos cadáveres de los tres integrantes del equipo periodístico, que, según el Gobierno ecuatoriano, "no son concluyentes" y sobre las que "continuarán con las investigaciones".

"Hoy doy un plazo de doce horas a estos narcos para que nos entreguen la prueba de la existencia de nuestros compatriotas, caso contrario iremos con toda la contundencia, sin contemplaciones, para sancionar a estos violadores de todos los derechos humanos y de todos los principios del humanismo y de la solidaridad", sentenció el mandatario a las 22.50 de anoche.

A las instalaciones del ECU 911 también llegaron hoy familiares de los tres integrantes del equipo de prensa secuestrado en la región fronteriza con Colombia.

Desde Bogotá se informó de que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ordenó al ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, al comandante de las Fuerzas Militares y de Policía, generales Alberto José Mejía Ferrero y Jorge Nieto, viajar a Ecuador para analizar el caso de los periodistas secuestrados y como muestra de respaldo a su vecino país.

El pasado 26 de marzo el periodista Javier Ortega, de 36 años; el fotógrafo Paúl Rivas, de 45, y el conductor Efraín Segarra, de 60, fueron secuestrados en la zona de Mataje, en la provincia de Esmeraldas (noroeste), donde recababan información sobre los ataques registrados en esa región desde enero. 

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