Cargando contenido

La escena musical se ha limitado a pequeñas presentaciones de artistas locales con mucho éxito y hasta “mini conciertos”.

Largas filas se forman en uno de los espacios culturales de Caracas
Largas filas se forman en uno de los espacios culturales de Caracas
Saúl Noriega - Caracas

La crisis en Venezuela arropa prácticamente todos los ámbitos, pero la gente siempre se las “arregla”, para encontrar opciones de esparcimiento y desconectarse de los problemas así sea por minutos.

Poco a poco se han ido cerrando los grandes espacios. Los conciertos de artistas internacionales han quedado en el recuerdo. Solo unos pocos, más que queridos por el público venezolano, se atrevieron recientemente a visitar el país.

El colombiano Silvestre Dangond se presentó a principios de 2017 en cuatro ciudades venezolanas mientras que el dúo Sin Bandera, visitó la nación en marzo del año pasado a propósito de sus conciertos de despedida.  

La escena musical se ha limitado a pequeñas presentaciones de artistas locales con mucho éxito y hasta “mini conciertos” en salas de cine para aprovechar distintas plataformas de promoción.

Precisamente el cine, en su esencia tradicional, sigue siendo uno de los lugares de esparcimiento más frecuentados, a pesar de los altos precios, tanto de las entradas como de las prácticamente obligadas golosinas para disfrutar las funciones.

Sin embargo, el teatro representa el principal “boom” en Venezuela al lograr la fórmula deseada: calidad + precios asequibles. No sorprende ver largas filas en los distintos escenarios en los que las propuestas han logrado abrirse espacio en medio de un momento país complicado.

Hemos tenido mucho más público del que esperábamos, es catarsis como para uno el artista como para el público” relata Rolando Díaz, quien junto con Ricardo Del Búfalo presentan la obra “Doble moral”, con la que buscan retratar la coyuntura de Venezuela bajo la comedia.

“Uno se pone a pensar y es hasta cierto punto absurdo que una entrada para un teatro cueste una fracción o una tercera parte de lo que uno gastaría en ir al cine (...) si no eran muy asiduos en ir al teatro antes, ahorita lo ven como una oportunidad que económicamente es más fácil” destaca Díaz, graduado en Física, con cursos en programación, pero dedicado a la comedia como uno de “sus frentes” para obtener beneficios económicos, aunque señala que su principal motivación es “el amor al arte”.

 Del Búfalo destaca el “lado positivo” que representa la diáspora que vive el país, uno de los temas que tocan en su obra pero que rozan a diario debido a su juventud.

 “Al liberarse algunos puestos hay gente que asciende rápidamente y uno queda como un tiburón de piscina. Eso es una oportunidad muy grande para crecer y es importante que uno la acepte con humildad y no como mediocridad”, expresa el joven de 26 años que al igual que su compañero debe “matar tigres”, como se les dice popularmente a los trabajos temporales en Venezuela.

Los más experimentados destacan la pasión, resiliencia e ingenio que hoy muestran los artistas venezolanos.

José Rafael Briceño, comediante y profesor universitario con más de 20 años en las tablas ha vivido y visto los altibajos en la “movida cultural”.

“Seguimos ingeniándonoslas, uno no puede dudar de la necesidad de la gente, lo que puedes es tomar en cuenta la situación en la que están y hacerles ofertas de entretenimiento que se amolden a sus horarios y al nuevo sistema. Piensa en el cine, por ejemplo, la gente sigue yendo al cine, pero no puede comprar una cotufa, tendrán que venderlas detalladas y el refresco por sorbos de seguir los precios así, pero la gente va a encontrar la manera”, resalta.

Cree que las situaciones difíciles destapan la imaginación de las personas. “El principal beneficio de la gente va a ser la creatividad con que la gente la afronta tanto a nivel económico, a nivel cultural como a nivel de imaginación, por ejemplo, la puesta en escena en Venezuela prescindiendo de utilería y escenografía de la gran Venezuela donde se gastaba uno lo que le da la gana, te das cuenta que Peter Brooks tenía razón, que con el espacio vacío puede montar una obra y concentrar tu esfuerzo en el talento humano”, señala justo después de salir de una de sus presentaciones en Semana Santa que compartió con otro de los artistas consagrados en Venezuela como Henrique Lazo.

Actor, productor, director de cine, entre múltiples funciones, Lazo dice que “mientras más difícil mejor” tanto para la gente como para el artista.

Asegura que aflora “el instinto de sobrevivir de no dejarse derrotar” y destaca la responsabilidad que se desarrolla en el encargado de hacer olvidar a los asistentes de la situación que viven afuera de la sala.

“Hay que tener el compromiso de estar a la altura del esfuerzo que ellos hacen por venir a las obras, mientras más difícil mejor”, enfatizó

Y es que, ante la disminución de puestos de trabajo en medios tradicionales como la televisión, solo queda trabajar y trabajar. Es la visión de Sandra Villaneuva, con larga experiencia como actriz y conductora de espacios televisivos, quien también muestra sus dotes histriónicos en las tablas y otros espacios.

“Siempre he sido “workaholic” pero en este momento más, a lo mejor antes me daba el lujo de rechazar alguna propuesta, ahora no, estoy en dos montajes teatrales, estoy escribiendo para una página web, estoy haciendo micros para redes sociales, produciendo un programa para un canal de cable, a lo mejor lo que ganabas con un trabajo ya no lo ganas ni con cinco”, destaca Villanueva minutos antes de partir desde Caracas al vecino estado Vargas para realizar una obra en un club privado.

Nathaly Ordaz, locutora y actriz de teatro define la situación de Venezuela como una obra de teatro en vivo.

“El momento que vivimos es un nicho para hacer comedio, esto es una tragicomedia, y creo que cuando la realidad te explota en la cara, y se la haces ver al otro te das cuenta que te encuentras en el mismo lugar para reírte de eso”, apuntó.

Opciones de esparcimiento en Venezuela

Fuente

Encuentre más contenidos

Fin del contenido