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Por el "boom" petrolero la llamaban “Venezuela Saudita”, a ella partieron miles de colombianos hace 50 años.

Migrante venezolana en Cúcuta
Una migrante venezolana descansa en la carretera de Cúcuta a Pamplona, en Norte de Santander, Colombia, el 15 de septiembre de 2018.
AFP

El éxodo de venezolanos puede hacer recordar la nutrida migración de colombianos hacia la vecina nación registrada hace más de 50 años. Sin embargo, hoy se perfila más numerosa y precipitada ante la “huida” que muchos emprenden por la agresiva crisis.

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Los números, entre oficiales y extraoficiales, así lo apuntan. El gobierno de Nicolás Maduro calcula que existen al menos 5.600.000 colombianos en su territorio, cifra que dista de la recogida en el Censo Poblacional realizado en 2011 que acumuló más de 721.000, mientras que distintas asociaciones civiles estiman que la cifra real oscila entre 2.500.000 y 2.800.000, todo en cinco décadas.

Datos que pueden ser comparados con los difundidos por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, que calculó que al menos 2,3 millones de venezolanos salieron de su país en los últimos años.

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La llamada “Venezuela Saudita”, fruto del “boom” petrolero y la expansión de obras fue el gran atractivo para muchos colombianos que partieron de su tierra en busca de nuevas oportunidades.

Llegaron desde distintas partes, como José Darío Ruiz, quien salió de Medellín hace 39 años para instalarse en Caracas, ciudad donde -según cuenta- encontró lo que buscaba, pero en la última década ese positivo panorama se le fue desvaneciendo.

José Darío Ruiz, colombiano que emigró a Venezuela
José Darío Ruiz mantiene en su silenciosa casa recuerdos de su amada Colombia.
RCN Radio / Saúl Noriega

Cuando yo me vine, todavía estaba joven, tenía un hogar allá. Pero uno siempre buscaba más estabilidad; no era por falta de trabajo o por no comer, que es lo que se está viviendo en este país, que por mucho dinero que uno gane casi no gana con qué comer”, destaca.

Su casa, ubicada al oeste de la capital venezolana es producto de su esfuerzo diario, que se capitalizó además con la adquisición de una fábrica de muebles.

Ambos lugares se muestran hoy silenciosos y vacíos. Sus dos hijos vivieron con él y su esposa hasta hace dos años, cuando decidieron marcharse a Argentina.

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Asegura que “no hay día” que no los extrañe, al igual que la imagen de aquel país que lo recibió, ya que “nunca” pensó que podría pasar por esta situación.

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Informe sobre migración de Saúl Noriega, corresponsal en Caracas.

0:27 5:25

Su empresa sigue abierta pero no por ganancia, más bien por un tema de apego sentimental. “Una fábrica que mantenía a 50 trabajadores, ahora si va uno o dos no hay trabajo para más. No da ni para los gastos, yo me mantengo con lo que me mandan de afuera”, relata.

Considera también que aquella experiencia que vivió hace casi 40 años no se asemeja con la que se presenta en distintas partes del mundo, principalmente en Colombia.

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“No veníamos la cantidad que están saliendo ahora porque si veníamos 50 en el mes, no son los miles que están saliendo ahora”, señala, al tiempo que descarta su próxima salida del que considera su país adoptivo.

Otros muchos con descendencia colombiana acuden a diario a las 14 sedes diplomáticas repartidas en Venezuela para solicitar o renovar documentos de identificación como cédulas o pasaportes.

Consulado General de Colombia en Caracas
El Consulado General de Colombia en Caracas recibe a diario a miles de colombianos
RCN Radio / Saúl Noriega

El consulado de Colombia en Caracas se colma durante las primeras horas de la mañana por muchos connacionales que tienen su próximo paso decidido.

Es el caso de Arleida Ramos, con 37 años viviendo en Venezuela. Acompañando a su hija María Alejandra Casiano que pronto desea estar en Barranquilla, a donde, hace ocho meses, viajó su padre, que “gracias a Dios le ha ido bien”, según cuenta.

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Ramos permite que su hija se marche ya que considera que oportunidades de un futuro prometedor no las encontrará en Venezuela, un país que siente extraño.

Aquí conseguías vivienda, comida, todo era fácil. El sueldo te alcanzaba para comer, vestirte, para tener una casa, un carro, lo que uno quisiera”, destaca.

Rodolfo Piedra, venezolano hijo de colombiana.
Rodolfo Piedra solo espera su cédula colombiana para viajar hasta Bogotá.
RCN Radio / Saúl Noriega

Otros han apostado a la suerte y se han arriesgado a viajar por “temporadas” hasta Colombia y luego regresar al país. Rodolfo Piedra, de 24 años, es uno de ellos. Estuvo cuatro meses a Bogotá y prácticamente está aterrizando en Venezuela.

“Duré cuatro meses allá y llegué el viernes, estaba trabajando, pero como no tenía la cédula no pude trabajar en una empresa como tal”, apunta este hijo de una colombiana que llegó en 1980 a Caracas.

Ya realizó los trámites ante el Consulado y espera que “pronto” llegue su documento de identificación. En días será un número más que abulte la cifra de migrantes.

Por Saúl Noriega, corresponsal en Caracas.

Fuente

RCN Radio

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