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Un agente de la DEA tuvo una activa participación en la captura del fiscal de la JEP, Carlos Bermeo.

Carlos Bermeo
Carlos Bermeo
Fiscalía

¿Agente encubierto o agente provocador? Esta es el debate que se ha generado en el marco de las audiencias que se adelantan contra el exfiscal de la JEP, Carlos Julián Bermeo y el exsenador Luis Alberto Gil por presuntamente recibir sobornos para interferir en el trámite de extradición del exjefe guerrillero Seuxis Paucias Hernández Solarte, alias ‘Jesús Santrich’.

La polémica surgió después que la Fiscalía General revelará la participación de dos agentes encubiertos en el operativo, entre los que se destaca un integrante de la DEA, para capturar a cinco personas por presuntamente hacer parte de una red que tenía influencias en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

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Los abogados de los procesados manifestaron que evidentemente existió una presión de tales agentes para que Bermeo y Gil aceptaran una propuesta para interferir en el denominado caso Santrich. Esto al considerar que fueron contactados directamente por un agente encubierto para “resolver un problema” que se le estaba presentando a una persona en la JEP.

Fueron los mismos agentes encubiertos –según reveló la Fiscalía en la imputación- quienes contactaron las citas, reuniones en diferentes sitios de Bogotá y el pago de un dinero a cambio de lograr interferir en este proceso. Situación por la cual los defensores de los imputados sostienen que se presentó una presión indebida para que Bermeo y Gil fijaran un monto y recibieran parte del dinero.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre agente encubierto y provocador? El primero está avalado por el Código de Procedimiento Penal en su artículo 242. En este se señala que esta figura está permitida para apoyar operativos judiciales con el fin de conseguir información y pruebas reservadas.

En la ley 906 de 2004 (que creó el nuevo código de procedimiento penal) se señala que: “para el desarrollo de entregas vigiladas encubiertas, la Fiscalía General de la Nación, podrá utilizar como remesa encubierta dineros e instrumentos financieros incautados a organizaciones criminales o respecto de los cuales haya operado la figura del comiso o la extinción de dominio. La autorización de estos bienes solo podrá ser autorizada por el Fiscal General de la Nación”.

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El artículo indica que este tipo de agentes se pueden adentrar en organizaciones de tipo criminal con el único objetivo de conseguir información que aporten a la investigación. Esta figura ha sido clave en diferentes operativos adelantados tanto por la Policía, el Ejército y la Fiscalía General.

Un agente encubierto también puede ser el integrante de un organismo internacional que colabore con la investigación. Los abogados de los procesados sostienen que el agente de la DEA fue el que buscó a Gil en un principio para que lo contactara con un magistrado de la JEP para hablar de una situación en especial.

En este sentido se señala que existió una provocación para que las cinco personas involucradas incurrieran en una conducta de tipo delictivo. Y es que la figura del agente encubierto está prohibida de manera categórica por el mismo Código de Procedimiento Penal.

En su artículo 243 se señala que el agente encubierto no puede entrar a provocar o presionar para que se comenta un delito. “Está prohibido al agente encubierto sembrar la idea de la comisión del delito en el indiciado o imputado”.

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Para el abogado Iván Cancino sostuvo que las pruebas que ha revelado hasta el momento la Fiscalía General deberían ser declaradas nulas puesto que existen irregularidades en su recolección.

En este operativo, según señaló la Fiscalía participaron dos agentes encubierto. EL primero, fue el encargado de contactar a Gil para verificar sí tenía influencias en la JEP y continúo buscando a Bermeo después que este manifestara que tenía influencias para retrasar el estudio del caso y desviar las pruebas.

Este agente, quien se caracterizó por utilizar un acento mexicano, fue el mismo que le entregó un sobre con 450 mil dólares a Bermeo en un exclusivo hotel ubicado en el norte de Bogotá.

El segundo agente encubierto fue una mujer conocida con el sobrenombre de ‘Mafe’ quien fue la encargada de llevar una maleta con 450 mil dólares al hotel en el que se encontraban el dirigente político santandereano Luis Orlando Villamizar y el conductor Yamit Prieto.

La Fiscalía General reveló que era “una persona de policía judicial” que tenía como “misión tener la custodia del dinero” que le fue entregada a estas dos personas como parte del pacto que ya habían establecido Bermeo y Gil.

Fuente

RCN Radio

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