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El director del diario El Espectador fue asesinado el 17 de diciembre de 1986.

GUILLERMO CANO
El director del diario El Espectador, Guillermo Cano fue asesinado el 17 de diciembre de 1986.
Colprensa

Cuando salía de la sede del diario El Espectador en la noche del miércoles del 17 de diciembre de 1986, el Subarú color negro que conducía Guillermo Cano Isaza fue interceptado por dos sicarios que sin mediar palabra le dispararon en ocho oportunidades acabando de manera inmediata con su vida.

Tras el crimen, todos los ojos se posaron en una sola persona: Pablo Escobar Gaviria, jefe del Cartel de Medellín, quien ya había amenazado en más de una oportunidad al director del diario. El narcotraficante no le había perdonado a Cano que lo hubiera desenmascarado en una de sus columnas.

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Y es que el periodista encontró que sobre el “próspero empresario” antioqueño y representante a la Cámara por ese mismo departamento existía un pasado criminal. En su juventud Escobar había sido capturado por las autoridades de Medellín por delitos relacionados con la venta de droga.

GUILLERMO CANO
Crimen del director de El Espectador, Guillermo Cano.
Colprensa

La foto de Escobar con mirada desafiante, una marcada sonrisa y el cartel de la cárcel del Distrito Judicial de Medellín con el número 128482 fue la antesala de una serie de artículos para que Escobar perdiera su curul y ocultarse en la clandestinidad.  

En su columna semanal y en una serie de especiales Cano reveló que aquel hombre que inauguraba canchas de fútbol en Medellín y Envigado, entregaba fajos de dinero en los barrios menos favorecidos y realizaba bacanales de hasta tres días había amasado su fortuna con el envío de cocaína a los Estados Unidos.

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Escobar inició una lucha sin cuartel en contra del diario El Espectador y sus integrantes. Prohibió la venta y circulación del diario en Medellín, amenazó y ordenó asesinar a varios de sus periodistas, todo esto como una retaliación por los artículos que lo pusieron en la palestra pública y en la mira de las autoridades nacionales e internacionales.

Pese a las pruebas que existían contra Escobar y sus hombres por este crimen nunca se abrió una investigación formal para su individualización, captura y juicio. 

En un afán por mostrar resultados, la Policía y el DAS capturaron a dos personas señaladas de ser los sicarios que atentaraon contra el director del reconocido diario.

Pablo Enrique Zamora fue sentenciado en 1995 a 16 años de prisión por su participación en este crimen. Sin embargo, cuando llevaba 10 años privado de la libertad la Corte Suprema de Justicia lo absolvió tras reconocer que nunca tuvo conocimiento del plan orquestado por el Cartel de Medellín.

Zamora, un comerciante de La Guajira quien residía en Medellín, fue vinculado por presuntamente haber tenido una relación de amistad con un hombre conocido como 'El Zarco' quien haría parte de la banda de 'Los Priscos' de Medellín, la cual había tenido una participación en la ejecución del crimen del periodista. 

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Por estar privado injustamente de su libertad el Consejo de Estado condenó a la Nación al pago de mil millones de pesos. En el fallo se hizo un fuerte llamado de atención a los jueces para que no emitieran decisiones presionados por el afán de mostrar resultados de las autoridades.

La misma "suerte" corrió Jorge Argiro Tobón, quien el día del crimen de Cano, estaba construyendo una piscina con sus obreros en el municipio de Barbosa (Antioquia).

El constructor fue señalado de hacer parte de esta banda delincuencial. Uno de los testigos del DAS aseguró que uno de los encargados de coordinar a los sicarios tenía el apellido parecido al de Tobón, sin embargo no recordaba si era Jorge Pabón o Tobón, o Jorge Pajón, indicando que solamente se acordaba que era un hombre de piel negra y muy alto. 

Pese a que se presentó durante cinco años ante las autoridades para aclarar la situación, el 20 de septiembre de 1994 la Policía capturó a Tobón en Medellín. Después de presentarlo ante la prensa como uno de los sicarios fue trasladado a la cárcel de Bellavista.

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Días después fue encarcelado en La Modelo de Bogotá -donde también se encontraba Pablo Zamora-. Tobón estuvo siete años privado de su libertad hasta que su defensa pudo demostrar que el día de los hechos se encontraba en el municipio de Barbosa junto a seis de sus obreros construyendo una piscina. 

Álvaro García Saldarriaga, alias 'El Zarco' -el verdadero sicario de Cano- fue asesinado en una vendetta entre carteles de la droga en Palmira (Valle del Cauca). El otro sicario, Carlos Emilio Montoya Pérez fue sentenciado en 1996 pero nunca ha podido ser capturado. 

Luis Carlos Molina Yepes, el hombre que prestó la plata para comprar la motocicleta en la que se movilizaron los sicarios en Bogotá fue sentenciado a 16 años de prisión, de los cuales solamente pagó siete. Se fugó de una sede del DAS en Medellín y hasta el momento se desconoce su paradero.

Después de 31 años del crimen de Cano, una decisión de la Fiscalía General volvió a reactiva la investigación. La medida de aseguramiento en centro carcelario contra el exjefe de sicarios del Cartel de Medellín, John Jairo Velásquez Vásquez, alias 'Popeye' por participar en el plan para asesinar al periodista le da un giro a este caso. 

Fuente

RCN Radio

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