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Yaneth Torres admitió que su hermano pagó con cárcel luego de hacer parte de las Farc.

Dimar Torres, exintegrante de las Farc asesinado
Dimar Torres, exintegrante de las Farc asesinado
Foto de Colprensa

Yaneth Torres, hermana de Dimar Torres, exintegrante de las Farc asesinado en Norte de Santander, habló sobre la situación vivida por su hermano, asesinado en el Catatumbo a manos del Ejército Nacional. Primero pasó a cuestionar lo dicho por el ministro de Defensa, Guillermo Botero.

"¿Por qué el ministro de Defensa (Guillermo Botero) dice cosas sin estar seguro?", se preguntó la mujer luego de que se informara que su hermano no murió en un forcejeo con un militar, como él señaló inicialmente, sino que fue asesinado bajo la modalidad de ejecuciones extrajudiciales, también conocidos como falsos positivos.   

De acuerdo con Torres, su hermano estuvo en las Farc y pagó por ello y actualmente ejercía labores de campesino en Norte de Santander. Según dijo, tras asesinar a su hermano los militares fueron observados por menores de edad sudando, cerca a una fosa y con la intención de ocultar la moto en la que se movilizaba el exguerrillero. 

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"A mi hermano lo encontraron con rastros de bala en un brazo, en la parte de la rodilla y en el cráneo", señaló Yaneth Torres, quien dijo que no sabe por qué razones su hermano fue asesinado. También instó a que se adelanten las investigaciones y se haga justicia con el caso de su familiar quien, indicó, estaba tranquilo tras su reincorporación a la vida civil

Torres también recordó que su hermano sufría una discapacidad que le impedía caminar bien, situación que deja en entredicho un supuesto forcejeo con un militar teniendo en cuenta sus problemas de movilidad.

Y es que la muerte a balazos del exguerrillero de las Farc desmovilizado generó una gran controversia en el país. El Ministerio de Defensa informó inicialmente que falleció al recibir un disparo accidental de un miembro del Ejército, pero para la comunidad donde sucedieron los hechos, en Norte de Santander, se trató de una ejecución extrajudicial en la que, además, le fueron mutilados los genitales.

El episodio ocurrió el 22 de abril en la zona de Campo Alegre, del municipio de Convención, en el departamento de Norte de Santander, donde hay una fuerte presencia de guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las Farc, bandas criminales y un reducto del Ejército Popular de Liberación (EPL), este último considerado por el gobierno como una banda narcotraficante.

El ministro de Defensa, Guillermo Botero, informó dos días después que un cabo del Ejército bajó por un caño en la convulsa región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, para unirse al grupo encargado de custodiar el oleoducto que pasa por la zona, cuando se encontró con el exguerrillero Dimar Torres, quien al parecer intentó quitarle el fusil. "En la refriega se disparó el fusil, esta persona quedó herida y posteriormente falleció", explicó Botero a periodistas.

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Al ser informado de lo ocurrido, el Ejército asignó "equipos multidisciplinarios para determinar las circunstancias de tiempo, modo y lugar en la que ocurrió" la muerte de Torres, según un comunicado de la institución castrense. La versión de Botero contrastó en ese momento con las de los lugareños y la del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, que se creó tras la desmovilización de las Farc en 2016, hasta el punto de que en redes sociales llegaron a exigirle este fin de semana que renunciara.

Según el senador del partido Farc Carlos Lozada, tras la desaparición de Torres los habitantes de la zona ingresaron a un campamento del Ejército y "encontraron la fosa que los soldados estaban cavando para enterrar a este compañero y luego hallaron también el cadáver dentro del predio". Por lo anterior, exigió al Gobierno del presidente, Iván Duque, "plenas garantías" para quienes dejaron las armas con el propósito de que puedan hacer adecuadamente su proceso de reincorporación a la sociedad.

La historia cobró aún más relevancia este sábado, cuando Noticias Uno dio a conocer imágenes grabadas por los vecinos del exmiliciano cuando encontraron su cuerpo. "El cadáver tenía claros signos de castración. Su órgano sexual cortado fue puesto encima de su pecho", indicó el noticiero. Ante la controversia y debido a que desde la firma de la paz en Colombia han sido asesinados 129 exmiembros de las Farc, la Comisión de Paz del Congreso viajó el sábado al Catatumbo para dialogar con la comunidad y las autoridades.

En la zona, más de 100 personas se hicieron presentes en una audiencia pública en la que pidió perdón el general Diego Villegas, comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano del Ejército, de la que forma parte el militar implicado en el hecho. "Lo lamento desde lo más profundo. No es suficiente pero estoy aquí, yo me regalé para estar acá y no como dijeron algunos de que como mataron a un civil vine. Es que no mataron a cualquier civil, mataron a un miembro de la comunidad, lo mataron miembros de las Fuerzas Armadas", sostuvo Villegas.

El general precisó que lo ocurrido "no es una acción militar" y que no está tranquilo con lo que pasó, por lo que se comprometió a hacer "todo lo necesario para que la Fiscalía demuestre qué fue lo que hizo, por qué lo hizo y quién lo hizo. Que diga la verdad y que pague por lo que hizo".

El senador Roy Barreras, presidente de la Comisión de Paz, indicó que el hecho "no fue accidental", sino un "homicidio en persona protegida o ejecución extrajudicial". Asimismo, dijo que las versiones sobre violación o mutilación de los genitales de la víctima "no parecen tener sustento probatorio".

Por su parte, el senador Iván Cepeda precisó que se intentó hacer desaparecer a Torres porque "efectivamente hay una fosa en donde al parecer se iba a enterrar". Lo anterior, comentó, deja ver que "se trata de una ejecución extrajudicial, intento de desaparición y crimen contra el acuerdo y el proceso de paz".

En la noche del domingo el ministro Botero volvió a referirse al tema en una rueda de prensa para asegurar que la primera versión que dio "era coincidente con lo que había expresado el cabo Daniel Eduardo Gómez tanto a los superiores como a la Fiscalía en el interrogatorio". Sin embargo, agregó que hoy el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, "entregó información con respecto a la necropsia y a la trayectoria balística". El ministro de Defensa dijo que no tiene por qué renunciar.

Sobre el particular, Martínez explicó que tras la investigación el militar será imputado por el homicidio del excombatiente de las Farc Dimar Torres. "El informe da cuenta de la existencia de cuatro orificios de bala y el dictamen establece que el impacto letal corresponde a una entrada de proyectil malar y nasal y derecha", comentó.

En virtud de esta circunstancia, "que realmente no coincide con el interrogatorio que se surtió al cabo, más las pruebas técnicas, se ha concluido que se trataría de un homicidio", puntualizó el fiscal. 

Fuente

LA FM

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