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Un fiscal lo investiga por supuestamente someter a toda clase de maltratos físicos y verbales a su pareja de 15 años y a la madre de ella
Un fiscal lo investiga por supuestamente someter a toda clase de maltratos físicos y verbales a su pareja de 15 años y a la madre de ella
Colprensa

Para el próximo miércoles 10 de abril quedó fijada la audiencia en la que una jueza de control de garantías definirá si envía o no a la cárcel a Aydé Huertas Riaño, la mujer señalada de atacar con un cuchillo a su esposo -el patrullero de la Policía- Iván Arturo Zorro y a sus dos hijos de siete y diez años de edad en hechos registrados en la madrugada del pasado 24 de marzo en el apartamento ubicado en la localidad de Puente Aranda, en el sur de la capital de la República.

La funcionaria judicial deberá determinar si avala o no la solicitud de la Fiscalía General que consideró que Huertas representa un peligro para la sociedad y puede afectar el proceso judicial mediante la manipulación de elementos materiales probatorios, incluso podría darse a la fuga lo que afectaría claramente la obtención de justicia en este caso que dio un giro de 180 grados en menos de dos semanas.

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El fiscal del caso manifestó que pese a lo que se dijo en un momento, fue la mujer quien atacó en seis oportunidades con un cuchillo de cocina a su marido quien se encontraba durmiendo en el sofá principal. Acto seguido se dirigió a la habitación en la que se encontraba sus hijos menores de edad y también los atacó con objetos cortopunzantes que se encontraban en el apartamento.

Cuando fue encontrada por uno de los vigilantes del edificio, la mujer le manifestó que su esposo había atacado primero a sus hijos y después a ella. En el forcejeo la había herido con el cuchillo que portaba.

Tras verificar que sus hijos estaban muertos el patrullero adscrito a la división canina de la Policía de Carabineros se habría suicidado. Sin embargo, los investigadores encontraron que las pruebas demostraban que la versión dada por la mujer no era acorde a la realidad.

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Los vecinos del apartamento y los familiares de la pareja señalaron que eran constantes las discusiones y las peleas. Algunos de ellos aseguraron que habían sido testigos cómo la mujer había amenazado con un cuchillo al patrullero.

Sin embargo, esa noche, los gritos fueron distintos, situación por la que se vieron obligados a llamar a las autoridades puesto que lo que se estaba presentando en el interior del apartamento 502 debía ser atendido de urgencia para evitar una tragedia.

Los vecinos del edificio Parques de Primavera alertaron por el calibre de la discusión que se estaba presentando, así como por los golpes que se presentaban. La Fiscalía General cuenta con dos declaraciones que aseguran que la discusión se habría presentado por un ataque de celos.

Esto al reseñar que ese día la pareja había salido a tomar unos tragos en un establecimiento en el barrio Galán. Cuando llegaron se empezaron a escuchar los primeros insultos y gritos de la mujer hacía el patrullero.

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Cuando llegaron al lugar, el vigilante del edificio y la hermana de la mujer no pudieron entrar al apartamento puesto que se había puesto una mesa sobre la puerta principal que impedía el ingreso.

Tras varios intentos, lograron abrir la puerta. En ese momento se encontraron con la mujer con la ropa totalmente ensangrentada junto al cuerpo sin vida de su esposo y un montón de ropa sucia en el piso.

La Fiscalía General cuenta con otras pruebas que señalan que la mujer le envió tres fotografías por WhatsApp a su hermana en las que ya aparecía el cuerpo sin vida del patrullero Zorro. Las imágenes estaban con un mensaje en el que manifestaba que lo había tenido que matar puesto que él había atacado a sus hijos.

Con el fin de desviar la atención y darle más fuerza a su relato, la mujer se habría hecho heridas en sus manos y cuerpo. Sin embargo, el fiscal del caso aseguró que estas heridas son lineales y simétricas lo que evidencia que fueron hechas de adrede.

Los investigadores encontraron que la mujer había hecho más de 40 llamadas a un teléfono fijo. Una de las líneas de la investigación está dirigida a establecer a quién correspondía ese número y el porqué de la intensidad de las llamadas.

Al parecer, en diferentes oportunidades, la mujer le hizo fuerte reclamos a su esposo por una aparente infidelidad. Hasta el punto que le había escrito notas en las que manifestaba que lo había descubierto.

Los investigadores buscan establecer si el ataque estuvo relacionado con los celos o existió otro motivo para que tomara la decisión de agredirlo con arma blanca. 

Por estos hechos, en audiencia del pasado lunes, al Fiscalía General le imputó el delito de homicidio agravado. Tras la pregunta de la jueza, la procesada no aceptó los cargos. 

La defensa de la mujer pidió que se revise la situación psicológica de su cliente, indicando que se le podría otorgar una detención domiciliaria bajo la protección y vigilancia de uno de sus familiares.

Fuente

RCN Radio

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