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La defensa del fiscal de la JEP y el exsenador Luis Alberto Gil sostienen que fueron engañados para recibir el dinero.

Carlos Bermeo
Carlos Bermeo
Fiscalía

El pasado viernes primero de marzo, Carlos Julián Bermeo tenía en su lista la reunión con un grupo de personas en el hotel JW Marriott en el norte de Bogotá para tratar un asunto de suma importancia.

Pasadas las 12 de la tarde, Bermeo llegó a las instalaciones en compañía de su esposa Ana Solarte y el exsenador Luis Alberto Gil. En una de las mesas de uno de los restaurantes del primer piso se encontraba un hombre con el que había tenido comunicación diaria durante la última semana.

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Después de una corta charla, el hombre de acento mexicano le entregó un fajo de billetes por debajo de la pequeña mesa. Bermeo, sin contar el dinero, los puso en el bolsillo interno de su chaqueta y continuó con la charla.

A las 12:30 de la tarde, Bermeo busca a su esposa que se encontraba en el lobby del hotel y se dirige con ella a los baños ubicados en el primer piso. En la puerta le entrega el sobre que había recibido minutos antes, le dice algo y se marcha nuevamente mientras ella entra al baño.

Diez minutos después la mujer sale, sin embargo, es requerida por agentes de la Policía y el CTI de la Fiscalía General quienes le mostraron sus respectivas credenciales. En ese momento le piden que les deje revisar su bolso, procedimiento que quedó totalmente registrado en video.

A pocos metros del lugar, otros agentes de la Fiscalía General interrumpían la charla que sostenía Bermeo, el exsenador Gil y el otro hombre. En ese momento les manifestaron a dos de los tres hombres que estaban detenidos por recibir sobornos.   

La prueba clave para soportar esta afirmación era un video grabado por dos hombres que estaban en la mesa de al lado y que habían registrado tanto la conversación que sostuvieron esa tarde como la entrega del sobre con 660 mil dólares en efectivo.

En otro hotel, el dirigente político santandereano Luis Orlando Villamizar y el conductor Yamit Prieto se encontraban en el lobby a la espera de una reunión. En ese momento se les acercó una mujer que les manifestó que venía de parte de él y les dejó una maleta de color café.

En esa maleta, según la Fiscalía General habían más de 450 mil dólares que habían sido enviados como agradecimiento por las labores que realizaron durante toda la semana en un caso en cuestión.

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Pero, ¿para qué era todo este dinero? La Fiscalía General busca demostrar que tanto Bermeo, quien se desempeñaba como fiscal de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y el exsenador Luis Alberto Gil, se habían comprometido para interferir en un proceso que cursaba en esa jurisdicción especial.

El ente investigador, citando las declaraciones que obtuvieron dos agentes encubiertos que durante una semana se reunieron con Bermeo, Gil y Villamizar para que los ayudaran a retardar el estudio de la petición de extradición presentada por los Estados Unidos en contra del exjefe de las Farc, Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias ‘Jesús Santrich’.

Durante esos encuentros los dos hombres –uno de ellos perteneciente a la DEA- habrían buscado primero al exsenador Gil, por medio Jaime Clavijo. Fue él quien contactó al líder político Luis Orlando Villamizar para que le ayudara a concretar una cita lo más pronto posible con el excongresista de Opción Ciudadana.

El objetivo de esa reunión era hablar de un caso de una persona cercana que tenía “Un problema” en la JEP y necesitaba a alguien para solucionarlo de manera rápida y efectiva. Fue así como se logró una cita en la casa de Gil en el norte de Bogotá para tratar el asunto.

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El hombre de acento mexicano les señaló el caso y manifestó que existía una gran preocupación ante la extradición de ‘Jesús Santrich’. Sin embargo, Gil le manifestó que no tenía contacto con ningún magistrado de la JEP pero sí a una persona que trabajaba con ellos y que les podía ayudar.

Ahí fue cuando apareció el nombre de Carlos Julián Bermeo, quien en 2014 había recibido el aval del Partido Opción Ciudadana –que era manejado por Gil- para la Alcaldía de Popayán. De esta manera les entregó el contacto para que pudieran hablar con él y así llegar a un acuerdo de colaboración.

Pocos días después se realizó una nueva reunión en la casa del exsenador, esta vez con la participación del fiscal Bermeo quien les detalló que contaba con los contactos para poder demorar el estudio del caso y desviar las pruebas, como la carta rogatoria que le envío el Ministerio de Justicia a las autoridades de los Estados Unidos.

Sin embargo, les dejó en claro que poco o nada podía hacer para negar la extradición de ‘Santrich’ puesto que era trabajo exclusivo de los magistrados y sus influencias no llegaban hasta ese punto. En ese momento les manifestó que ya en otros casos ya había intervenido en casos similares con excelentes resultados, por lo que sabía de lo que estaba hablando.

Después de este encuentro, se fijó otra reunión para hablar del tema del dinero. La Fiscalía General sostiene que en efecto se fijó el pago de 500 mil dólares para adelantar todos los trámites y demorar al máximo el estudio de la extradición del excomandante de las Farc.

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La defensa de los procesados argumentará en la audiencia de este jueves que evidentemente existió una presión indebida para que Bermeo y Gil se reunieran con los agentes encubiertos y aceptaran un dinero a cambio de sus servicios.

Debido a esto pedirán que se anulen todas las pruebas recaudadas ya que en su concepto se hicieron de manera ilegal, desconociendo el Código de Procedimiento Penal. Para Bermeo y su esposa, todo esto se trató de “una trampa” orquestada por la Fiscalía General y agentes de la DEA.

Fuente

RCN Radio

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