Gustavo Trejos, padre del joven fallecido manifestó su preocupación por las demoras en las audiencias preparatorias que se adelantan.

Diego Becerra
Colprensa

El Tribunal de Bogotá admitió como víctimas en el proceso penal por la manipulación en la escena del crimen, a Liliana Lizarazo, y Gustavo Trejos, padres del grafitero Diego Felipe Becerra y quienes habían sido excluidos del caso por determinación del juzgado 19 con funciones de conocimiento, en donde se adelantan las acciones penales en contra de varios agentes de la policía por la manipulación de la escena del crimen.

En ese sentido, Gustavo Trejos, padre del joven fallecido manifestó su preocupación por las demoras en las audiencias preparatorias que se adelantan desde hace más de cuatro años, “fuimos excluidos del proceso por la juez de Conocimiento que lleva el caso y lo hizo por solicitud de los abogados de los coroneles investigados, y nos quieren sacar para evitar ser condenados como sucedió en el caso del homicidio” señaló.

Para Trejos existe una situación más preocupante y según explica, “la juez dejó retrotraer el proceso luego de que los abogados dijeran que la Fiscalía no ha develado las pruebas para el juicio y ordenó de nuevo la entrega a la defensa de los policiales de todo el material probatorio lo que pone en riesgo a los testigos, y la culminación del caso, además porque saben que nosotros hemos hecho nuestra propia investigación y tenemos testigos que los relacionan fuertemente con el caso” señaló.

La Fiscalía investiga a varios uniformados de la policía por los delitos de fraude procesal, falsedad ideológica en documento público agravado, ocultamiento, destrucción y alteración de material probatorio, y porte ilegal de armas de fuego, el crimen de Diego Felipe Becerra se produjo el 19 de agosto de 2011 en un sector del norte de Bogotá cuando en medio de un procedimiento de la policía recibió un impacto por arma de fuego y murió.

Posteriormente. varios agentes de la policía y un abogado de la institución participaron presuntamente en la alteración de la escena del crimen y afirmaron que el joven fallecido era un ladrón quien asaltó un bus de servicio público, sin embargo la Fiscalía ha logrado demostrar que todo se trató de un montaje y busca enjuiciar los agentes de policía que estuvieron en el lugar de los hechos.

Por éste caso se ha proferido sentencia en contra del patrullero Wilmer Antonio Alarcón, el uniformado que disparó en contra del menor de edad y le causó la muerte. Razón por la que fue condenado a 36 años y 6 meses de cárcel, por el delito de homicidio agravado, sin embargo el patrullero es prófugo de la justicia actualmente.     

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