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A las 5:45 de la mañana del 13 de agosto de 1999 dos sicarios asesinaron al periodista y humorista.

Jaime Garzón
Marisol Garzón, hermana de Jaime manifestó que no están de acuerdo con que José Miguel Narváez esté en lugar de reclusión especial. 
Colprensa

A las 5:45 de la mañana del 13 de agosto de 1999 cuatro disparos acabaron con la vida del periodista y humorista Jaime Garzón Forero. La noticia de su asesinato generó una ola de indignación y rechazo en todos los rincones del país. 

Miles de personas llenaron la Plaza de Bolívar y las calles de la capital de la República para darle el último adiós a Garzón. Quienes estuvieron presentes coinciden en afirmar que existía un sentimiento de ira y dolor muy pocas veces visto en Colombia. 

La palabra “justicia” se convirtió en el foco central de todas las manifestaciones públicas. En sus últimos días de vida, Garzón les había manifestado a sus amigos y familiares más cercanos el miedo que tenía tras conocer la existencia de un plan para acabar con su vida ordenado por el comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Carlos Castaño Gil. 

El periodista había sido declarado como objetivo militar por parte de los paramilitares, que no veían con buenos ojos la labor humanitaria que adelantaba para la liberación de secuestrados de la guerrilla del ELN y sus críticas políticas a miembros de las Fuerzas Militares.  

Cuatro meses después de su asesinato, la Fiscalía y el DAS anunciaron la captura de Juan Pablo Ortiz Agudelo, alias ‘Bochas’ y Edilberto Antonio Sierra Ayala, alias ‘Toño’, dos sicarios de la banda delincuencial de 'La Terraza' de Medellín, la cual tenía una "alianza" con los paramilitares para ajustar cuentas en la Comuna 13.  

La base de la investigación en contra de estas dos personas era el testimonio de María Amparo Arroyave Montoya, quien aseguró que desde la ventana de su apartamento, ubicado en el Barrio Quinta Paredes, pudo observar con detalle a los dos sicarios cuando huían tras cometer el crimen. 

Ella dijo que las caras de los dos asesinos nunca las iba a poder borrar de su memoria. Reseñó los rasgos faciales, las cicatrices, la estatura de los dos, e incluso, el tipo y color de botas de los dos hombres.   

Sin embargo, el 10 de marzo de 2004 el juzgado séptimo especializado de Bogotá absolvió a los dos procesados al considerar que no se allegaron pruebas suficientes para inferir su participación en los hechos. En la decisión judicial se condenó a 38 años de prisión fallo condenatorio en contra del comandante paramilitar, Carlos Castaño Gil –juzgado en ausencia- como autor intelectual del crimen. 

En la misma decisión se compulsaron copias a la Fiscalía General por lo que se consideró una falsedad en testimonio por parte de los mismos declarantes, puesto que quedó en evidencia que los principales declarantes faltaron a la verdad, ya que no perdieron total concordancia con sus testimonios iniciales. 

Para el despacho judicial era evidente que se había tratado de una cacería de brujas para desviar la investigación por el asesinato. En este sentido, pidió que se investigarán a agentes del DAS y la Fiscalía por la fabricación de pruebas documentales y testimoniales.  

La reanudación de la investigación 

Durante 10 años, la investigación durmió el sueño de los justos en la Fiscalía General. No fue hasta la apertura de la Ley de Justicia y Paz y la recolección de las declaraciones de los comandantes paramilitares desmovilizados durante el proceso de paz del gobierno de Álvaro Uribe Vélez que no se conocieron nuevos detalles.  

Exjefes de las AUC como Salvatore Mancuso Gómez; Diego Fernando Bernardo Murillo Bejarano, alias 'Don Berna'; Freddy Rendón Herrera, alias 'El Alemán' y Jorge Iván Laverde Zapata, alias 'El Iguano' dieron nuevas pistas sobre la participación de agentes del Estado en la planeación y ejecución del crimen. 

Con estas declaraciones se vinculó formalmente al caso al exsubdirector del DAS, José Miguel Narváez, quien fue señalado de haber sido el instigador del crimen del periodista y humorista. Fue él -quien según los testimonios- le metió en la cabeza a Castaño la necesidad de quitar del camino a Garzón acusándolo de tener vínculos con la guerrilla y beneficiarse económicamente de la liberación de secuestrados. 

Narváez, quien también enfrenta procesos por las 'chuzadas' del DAS, el secuestro de la exsenadora Piedad Córdoba y el crimen del dirigente de la Unión Patriótica, Manuel Cepeda Vargas, siempre ha negado estas acusaciones, indicando que hacen parte de un complot en su contra. 

Desde hace un año y medio se está a la espera de la emisión del fallo por parte del juzgado séptimo especializado de Bogotá. En el juicio, la Fiscalía General y los representantes de las víctimas pidieron condena, mientras que la Procuraduría solicitó absolución.  

Los seguimientos 

Los exjefes de las AUC también señalaron al excomandante del B-2 del Ejército, coronel (r) Jorge Eliécer Plazas Acevedo de haber ordenado y coordinado los seguimientos a Jaime Garzón en Bogotá. El oficial habría entregado esta información a la banda 'La Terraza' para que ejecutaran el asesinato. 

Plazas Acevedo, quien fue recapturado en julio de 2014, habría dado órdenes directas para que se recolectará toda la información sobre los movimientos del humorista, se reseñaran sus encuentros y se hiciera una especie de hoja de ruta de sus trayectos. 

En los próximos meses se fijará en el juzgado primero especializado de Bogotá la fecha para los alegatos de conclusión. El coronel se encuentra actualmente pagando una pena de 40 años de prisión por el secuestro del industrial israelí Benjamín Khoudari y un proceso penal por su participación en la masacre de Mapiripán, ejecutada por paramilitares del Bloque Norte en julio de 1997. 

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