Luego de más de 60 años de engaños, el agua potable por fin llegó al Carmen de Bolívar. una obra de infraestructura adelantada por el gobierno nacional que beneficia al 100% de la población.
Seis veces asistieron los carmeros a la inauguración de un acueducto, seis veces los presidentes y alcaldes de turno cortaron una cinta y abrieron una llave para que un pueblo entero viera como el agua había por fin llegado al Carmen de Bolívar, pero, misteriosamente, una vez los funcionarios se iban del Carmen, el recurso hídrico desaparecía con ellos.
Así recordó uno de los engaños el vicepresidente de la república, Germán Vargas Lleras.
"Algunos de ustedes recordarán como un expresidente vino a inaugurar el acueducto y no había terminado de irse y el servicio se suspendió porque no existía, abrieron una llave y el agua que salía de esa llave la bombeaban desde una casa de la esquina con una motobomba", recordó Vargas.
Acostumbrados a los engaños y la burla, los carmeros parecían  haber perdido la esperanza y habían aprendido a vivir desde muy pequeños entorno a la dinámica de conseguir agua: para bañarse, para comer, para lavar, para abastecerse. Así lo explicó Leonardo Báez, del Carmen de Bolívar.
"Esto es casi como un milagro, en esta oportunidad tampoco creíamos que iba a llegar el agua, desde muy pequeños nos tocaba recolectar agua en los jagueyes, y también esperar que lloviera para recolectarla en los tanques y precisamente, este sitio en donde estamos era una represa donde la gente venía a recolectar agua", asegura Báez.
Todas las familias del Carmen de Bolívar estaban  acostumbradas siempre a pagar por el agua, pero no a través de un recibo de servicios públicos, como la mayoría de los colombianos, un carro tanque les llevaba un litro o un galón de agua, por el que podían pagar hasta 15 mil pesos.
Las nuevas generaciones, como Yamilet y Dayani de 7 años, entienden lo que significa poder acceder al agua ahora desde sus casas.
"Podemos hacer todas las cosas, primero bañarse, cepillarse, lavar platos, lavar ropa, beber agua, echarle agua a los palitos. Solo prendo la llave y sale agua, antes no había agua, antes la tenían que comprar", dicen las niñas.
La vida le cambió a los carmeros, Soladis Chamorro, confiesa en qué va a invertir la plata que antes destinaba a la compra de agua.
"Nos sirve para muchas cosas, para nuestros hijos, porque ya lo que nos ibamos a gastar en consumo de agua, nos sirve para nuestros hijos, para comprarle las cosas a ellos". 
56 mil habitantes del Carmen de Bolívar tienen desde ahora agua potable, un servicio funcional, probado durante tres meses antes de su inauguración, una noticia que recibieron como mejor lo saben hacer... bailando.