Diariamente caminan entre ocho y nueve horas. El recorrido tardará casi un mes.

Amazonía Colombiana
Foto: Cortesía Julio Andrés Rozo

El colombiano Julio Andrés Rozo y el chileno Francisco Enríquez empezaron desde el 7 de febrero a caminar por la Amazonia colombiana. El recorrido tardará casi un mes. 

¿Francisco, cómo te sientes?, le pregunta Julio en medio de la caminata sobre el kilómetro tres, llegando al municipio caqueteño,  Belén de los Andaquíes. 

"Internamente tenemos aquí una pregunta que nos hacemos cada cierto kilómetro. ¿Cómo está la moral Julio?, cuestiona Francisco.

"Yo siempre respondo: alta, muy alta, como es mi deber mantenerla en la Amazonia emprendedora (risas)", asegura Julio. 

Este par de hombres emprendió quizá uno de los retos más difíciles de sus vidas. Caminar por la imponente selva colombiana. 

Diariamente caminan entre ocho y nueve horas representadas en cerca de 25 kilómetros. La meta es caminar 370 kilómetros.

"Queremos visibilizar los negocios verdes en la región. Sabemos que la Amazonia colombiana tiene un potencial enorme en ecoturismo de naturaleza, artesanías y demás productos fabricados a partir de la sostenibilidad ambiental", indicó Julio. 

En el recorrido también se sumó otro objetivo, tratar de entender el por qué esta región es la más deforestada del país. 

"Solo desde San Vicente del Caguán hasta Florencia encontramos 100 focos de deforestación,  de quemas. Los campesinos,  los tenedores de la tierra están ampliando la frontera agrícola y todavía tienen ese chip en la cabeza de la época de los colonos que dice que entre más potreros mejor", contó Julio. 

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Señaló que escucha mucho a los campesinos decir que una finca "bonita" está llena de potreros,  mientras que una finca "fea" está llena de bosques. 

En el camino se han encontrado con "muchas historias". En cuanto a la razón de la deforestación, Julio y Francisco dicen entenderlas. 

"La  respuesta de los campesinos, cuando les preguntamos el por qué la deforestación, y que logramos de alguna manera entender, es que el negocio rentable está en la ganadería y en la siembra de coca. Entonces ellos amplían la frontera agrícola y no existe por ahora una actividad que pueda equiparar ese negocio", sostuvo. 

Francisco, ‘el chileno’ como ya le conocen en la zona,  apunta a decir que aunque el panorama de la deforestación es preocupante, también escuchan historias esperanzadoras. 

"Supimos de una empresa de lácteos en Caquetá que reforestó 200 hectáreas de bosques. Me emociona saber de estas iniciativas porque se puede encontrar un equilibrio entre la productividad y la conservación", dijo. 

"Sabemos que hay 168 negocios verdes en esta región. Aunque la cifra aún es pequeña, tenemos esperanza", aseguró Julio. 

El 2 de marzo esperan llegar al municipio de Mocoa, en el departamento de Putumayo. 

Ellos recorrerán parte de la Amazonia colombiana buscando generar conciencia sobre la preservación de este ecosistema, considerado el pulmón del mundo. 

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