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Es más de la medianoche y en el programa La Noche de la Libertad le preguntan a doña Judith Casallas como han sido estos 15 años en la búsqueda de su hija Mary Johana López Casallas, desaparecida el 7 de octubre de 2007 en la zona turística de Pance, muy cerca de la ciudad de Cali.

Estos 15 años han sido como 15 siglos”, es lo primero que dice, tras lo cual se quiebra para recordar que el 7 de octubre es muy especial porque visto el dolor y la desesperanza de estos años,  siente “como si esa carga de tantos años le cansara”.

Esa búsqueda ha sido una carga poderosa y sigue siendo muy fuerte recordar y por eso doña Judith dice con algo de rabia que “son 15 años que parecen 15 siglos, 15 años en los que cada minuto son como un año perdido en el que siento que a mi hija la perdí para siempre”.

En estos 15 años me he preguntado eternamente sin obtener ninguna respuesta y para completar, expresa, con la mala fortuna que todo fue mal desde el principio, pues cuando desapareció Mary Johana, doña Judith estaba recién operada y eso demoró el inicio de la búsqueda.

“Yo no conocía muchas herramientas para actuar y eso ayudó a que hoy no sepa quienes fueron los que se llevaron a mi hija, ni cuál es su suerte ni su paradero”, dice desconsolada.

Y vuelve a su memoria lo ocurrido ese año 2007 cuando Mary Johana fue hasta Pance en compañía de su esposo, José Didier Duque López, con la intención de separar una cabaña para pasar un fin de descanso en el lugar.

Pero nunca regresaron. Y entonces se han escuchado distintas versiones en el sentido que la pareja fue entregada a integrantes de las Farc que hacían presencia en el lugar, que se trató de un caso de falso positivo o que se fue para el exterior, como le dijo un policía a doña Judith.

“He hablado con varios de los integrantes del frente de Occidente de las Farc que hacían presencia en esa zona del Valle del Cauca y me han asegurado que ellos no fueron, que en ese momento estaban en auge los falsos positivos y que por lo tanto no podían bajar a pesar de encontrarse en los Farallones, mientras que en la zona hacían presencia los integrantes del Batallón de Alta Montaña”, explica doña Judith.

Hace 15 años que esta mujer piensa cada día en su hija y solo dejó de hacerlo cuando la anestesiaron para una operación de corazón abierto.

15 años sin una llamada, sin una noticia y enfrentando tristemente la indiferencia de las entidades del Estado y de los perpetradores del hecho.

Cuando muere un ser querido uno lo acepta, pero duele no saber nada de una persona desaparecida y eso se convierte en una calamidad eterna que no se subsana con nada”, dice.

En ese ritual de cada amanecer de lunes a través de la Noche de la Libertad, doña Judith le dice a su niña bonita, como la llama, “que recuerde que ella estará esperándola siempre y que seguirá luchando hasta encontrarla”.

Con la tristeza puesta hace 15 años, saca fuerzas para decirle: “Si me estás escuchando quiero que sepas que hasta mi último aliento de vida te seguiré buscando y que aunque estos días son de tristeza recordando el momento de tu desaparición también hay otros llenos de esperanza, de fe y de convicción”.

Fuente

RCN Radio

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