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Marta Lucía Ramírez es la primera vicepresidenta en la historia de Colombia. Muchas mujeres esperamos que ella sea la voz de todas.

Señora vicepresidenta, a muchas colombianas nos genera esperanza ver que por fin una mujer llega a una de las posiciones más altas del poder en nuestro país. El techo de cristal nos ha impedido hasta ahora alcanzar la presidencia, pero su llegada como compañera de fórmula del presidente Iván Duque es un paso más en una larga y muy difícil carrera por la equidad en la política y en los escenarios de decisión. Hace poco más de 60 años votaron las mujeres por primera vez porque hasta entonces éramos consideradas ciudadanos de segundo nivel. Hoy usted hace historia y lo que esperamos es que esté a la altura de lo que representa para las mujeres haber llegado al lugar en el que la han puesto los colombianos.

No creo, como dicen algunos, que el hecho de que se trate de una mujer de talante conservador, signifique que no hay esperanza para los anhelos de muchas mujeres que buscan romper barreras eternas de discriminación y violencia. Más allá de su posición política o ideológica y de las prioridades del gobierno, espero que como mujer nos represente a todas y convierta su gestión en un escenario que ayude a cerrar la brecha histórica que nos ha mantenido a las mujeres en condiciones de inferioridad aunque hoy las leyes digan que todos somos iguales.

Recuerde, señora vicepresidenta, a las mujeres campesinas que viven todavía en el siglo pasado en materia de equidad. Mujeres que son madres, esposas y producen nuestra comida trabajando bajo el sol y la lluvia, soportando muchas veces la falta de remuneración, la violencia o el desplazamiento. Recuerde también a las mujeres trabajadoras de clases populares que con su doble jornada deben atender el hogar y sus empleos o el rebusque fuera de casa en horarios extenuantes que comienzan en la madrugada y terminan bien entrada la noche.

No se olvide de las mujeres maltratadas, abusadas, de aquellas que mañana se pueden convertir en una estadística de feminicidio. Tenga presente ahora, desde la alta dignidad que ha merecido, a las niñas que son víctimas de las redes de trata y de abusadores sexuales. Que su voz en el alto gobierno sea también la voz de las mujeres negras y las indígenas, de las lesbianas y las madres solteras, de las viudas que enterraron a sus maridos en este conflicto que nos ha desangrado por décadas. Que las madres que perdieron a sus hijos y todas las mujeres víctimas de las violencias cruzadas de este país tengan en usted un respaldo, una manera de llegar a lo más alto del gobierno en donde se decide la suerte de todos.

Señora vicepresidenta, ojalá en su despacho tengan una esperanza las niñas con embarazos no deseados, las madres adolescentes. Recuerde que hay un pendiente grande en materia salarial y que las mujeres ganamos menos que los hombres aunque hagamos el mismo trabajo. Hay que hacer grandes esfuerzos para erradicar la cultura del acoso y el abuso en escenarios laborales y académicos. No permita que se echen para atrás derechos adquiridos como la protección laboral de las mujeres embarazadas.   

Entiendo que serán múltiples sus tareas y ha dicho usted que quiere ayudar en todas las que le encomiende el gobierno pero también ha manifestado que aspira a tener como norte de su labor los temas de género. Por su capacidad y experiencia en administración y asuntos económicos su presencia será requerida en más de un reto, pero no olvide lo que muchas mujeres esperamos de usted. No olvide que nunca habíamos llegado tan alto y que de su desempeño depende que otras mujeres logren seguir esos pasos y puedan derribar otras barreras.

A usted la eligieron muchos colombianos con su voto y aunque otros no le dieron su respaldo, lo cierto es que es la primera vicepresidenta en nuestra historia y eso lo entendemos muchas como una gran responsabilidad. Su voz puede ser la de todas las
mujeres colombianas. Espero que lo entienda así y lleve nuestra causa durante los próximos cuatro años. Todavía nos falta mucho camino por recorrer, usted lo sabe muy bien.

Fuente

RCN Radio

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