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Esta semana el abogado Iván Francisco Gil Saavedra nos envía la reseña de este texto.

Entre las perspectivas sobre la naturaleza y significado del concepto de Constitución, destaca aquella que la concibe como un espacio de lucha política y social, un escenario de confrontación en el que las fuerzas en conflicto buscan hacer primar sus derechos e intereses. Esta mirada permite explicar por qué en Colombia, a pesar de los comprobados avances jurídicos y sociales logrados a partir de la promulgación de la Constitución de 1991, no sobran las voces que, desde orillas ideológicas distintas, insinúan una crisis del modelo constitucional y plantean la necesidad imperiosa e ineludible de convocar de una asamblea nacional constituyente.

Ante este escenario, algunos han advertido la posibilidad de que una reforma constitucional de tal magnitud implique un retroceso, no solo en materia de garantía de derechos, sino en el reconocimiento jurídico y político de diversidad cultural, étnica y social.

En este contexto, la lectura de Constitución y Ética Constitucional es esencial para definir las bases de una comprensión plural, intercultural y cosmopolita de la Constitución, a partir de una perspectiva ética de los derechos. El autor, profesor de teoría e historia constitucional en la Universidad Nacional de Colombia desde hace varios años, se pregunta, en estos términos, si el derecho constitucional puede ser utilizado para promover el diálogo intercultural, y a la vez, servir de instrumento de garantía de derechos de las comunidades y grupos sociales. 

Para responder a esa pregunta, el libro sigue un camino a través de las diversas miradas sobre las posibilidades del constitucionalismo como una herramienta de oposición al poder por parte de diversos grupos y culturas, y explora la forma en la se han planteado esos usos alternativos, no solo como mecanismo de reivindicación de las comunidades sino como expresión de sus propios valores y cosmovisiones.

El reto consiste en definir, desde el respeto de la diversidad cultural, las pautas y mecanismos que permitan usar el derecho constitucional para lograr la reivindicación, e incluso la liberación, de las multitudes. Para esto, el libro parte del hecho irrefutable de que la misma Constitución tiene una doble dimensión de construcción y fundamento de los sistemas jurídicos occidentales, pero reconoce la potencial fuerza de oposición y control al poder, así como la facultad intrínseca para canalizar las luchas sociales.

El libro no pretende ofrecer una respuesta absoluta para todos los casos, y aún más, el lector no se encontrará con sentencias unívocas e incontrovertibles, pues precisamente trata de promover un diálogo entre múltiples culturas, perspectivas y posiciones, a fin de enriquecer el derecho constitucional y dotarlo no solamente de los elementos teóricos, sino de la legitimidad indispensable para cumplir su pretendida función emancipadora.

Constitución y Ética Constitucional no teme afrontar la que tal vez es la objeción más importante que enfrenta de esta mirada: cómo asumir el diálogo intercultural a partir de valores constitucionales sin que ello implique una imposición de principios como si estos fueran universales, o como lo plantea el autor, “los desafíos del multiculturalismo y el universalismo”.

Sólo el lector podrá establecer si el libro tiene éxito en su objetivo, pero es indudable que Constitución y Ética Constitucional ofrece herramientas indispensables para iniciar el diálogo intercultural a partir de la experiencia y las formas propias de las comunidades, pero a través del trabajo sobre los insumos de los valores constitucionales.

Hay que reconocer, por ejemplo, que los casos exitosos expuestos en el libro no son necesariamente la regla ni constituyen una muestra representativa de la intervención exitosa de los principios constitucionales en el diálogo intercultural. 

Existen en Colombia más de cien comunidades indígenas con sus propias formas de concebir el mundo, la sociedad y las relaciones con el Estado, y se antoja utópico pretender la conformación de valores constitucionales mínimos para todos los casos. Hay comunidades para las cuales, los conceptos como “Estado”, “derechos” o “representación” implican choques frontales con sus visiones o incluso, en algunos casos, atentan contra las formas organizativas propias y necesarias para su subsistencia.

Finalmente, el libro plantea preguntas adicionales para el lector y posteriores investigaciones: ¿Cómo se construyen los valores constitucionales desde una perspectiva intercultural? ¿Cómo promover el diálogo intercultural en una relación horizontal entre el derecho constitucional y las comunidades? ¿Puede la idea de Constitución articular las relaciones, conflictos y paradojas que se plantean en el ámbito local? 

En muchos sentidos, Constitución y Ética Constitucional es un reflejo de la trayectoria vital, profesional y docente de su autor, David E. Llinás Alfaro, quien no esconde la posición de defensa de los derechos de los menos favorecidos, pero que en ningún momento descuida el rigor teórico y los fundamentos historiográficos que orientan su trabajo. 
 
*Iván Francisco Gil Saavedra, Abogado de la Universidad Nacional de Colombia, Especialista en Derecho Constitucional.

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