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22 días antes de su muerte en Medellín, Gardel llegó a Barranquilla proveniente de Venezuela y cantó sus éxitos para los barranquilleros.

Carlos Gardel visitó las instalaciones de la Voz de Barranquilla y, luego de una entrevista de algo más de diez minutos, cantó para agradecer el entusiasmo con el que más de 500 personas lo esperaban a la salida de la emblemática emisora.

La presencia del más grande artista del momento en las instalaciones de la primera emisora comercial de Colombia, fundada en 1929 por el ingeniero radioeléctrico Elías Pellet Buitrago, supuso uno de los momentos más importantes de la historia de la radiodifusión en nuestro país.

Esa tarde del domingo 2 de junio de 1935 Carlos Gardel llegó a los estudios de la Voz de Barranquilla para saludar a una clamorosa multitud enamorada del tango y la voz del zorzal criollo, que parecía contradecir la tradición que indica que por estas tierras solo se escucha música tropical.

Justo 22 días antes de su muerte en el aeropuerto Olaya Herrera de la ciudad de Medellín, Gardel llegó al muelle de Puerto Colombia proveniente de Venezuela, en donde se estuvo presentando por doce días en el Teatro Municipal y en Radio Caracas Radio.

La gira había iniciado en marzo en Nueva York y lo llevó por San Juan en Puerto Rico hasta llegar a la capital venezolana, en donde al parecer una desenfrenada fiesta de despedida ofrecida por el dictador José Vicente Gómez le hizo llegar dos días tarde a Colombia, con la amenaza incluso de que se cancelaran las cuatro presentaciones previstas en el Teatro Apolo.

Gardel tuvo un día difícil porque llegó en la madrugada, viajó en carro hasta el hotel El Prado, caminó por las calles de Barranquilla, saludó a personalidades y a los centenares de seguidores que lo esperaban impacientes y, a pesar de todo, se apareció por la radio para hacer la promoción de sus presentaciones.

Gardel llegó con esa figura majestuosa hasta la sede de la emisora ubicada en la esquina del Paseo Bolívar con la carrera 41, en donde fue entrevistado por el periodista Sansón Vellojín, a quien el gran periodista barranquillero Chelo de Castro recordaba como “un hombre culto y gran entrevistador”.

Gardel se sintió cómodo y feliz hablando de su experiencia caribe través de la frecuencia H.K.D 760 am, fundada por el ingeniero Pellet Buitrago, a quien hoy los historiadores reconocen “su vocación, talento y competencia”.

Vellojín fue un verdadero pionero de la locución colombiana, junto a nombres tan sonoros como el de la poetisa y dramaturga Amira de la Rosa, quien escribió el himno de la ciudad de Barranquilla y en cuyo honor fue bautizado el principal complejo cultural de la capital de Atlántico.

En el listado de las voces que abrieron el camino en la locución colombiana, figuran también Sergio Martínez Aparicio, Alfonso Rosales Navarro, Andrés Guillermo Jimeno y la gran Emma Revollo, a quien se califica como la primera gran locutora colombiana.

A Revollo se le conoce como “la voz de oro”. Estuvo siempre vinculada con las causas sociales de Barranquilla y se recuerda que su licencia de radiocomunicadora tenía el número 151, concedida el 22 de octubre de 1948 por el Ministerio de Correos y Telégrafos.

La novia del micrófono”, como también se le conocía, estuvo durante 34 años al frente de su programa “La hora del agrado” y entre 1930 y 1931 tuvo su programa “La hora infantil”, que es pionero de su género en Colombia.

Habían pasado seis años desde el momento en que la radio se había inaugurado en una casa ubicada en el callejón de El Líbano, entre las calles Caracas y Siete de Agosto en el barrio Boston, cuando el cantante argentino llegó allí con la potencia de su voz y su arrolladora presencia para ser entrevistado por uno de los más importantes hombres de radio del país.

La estación funcionaba en una casa de dos plantas con una entrada en la que se destacaban varios arcos en la primera planta y un amplio balcón sobre el caía del follaje de las palmeras y las plantas que rodeaban la edificación.

Ese día después de conversar animadamente con Vellojín, Gardel sorprendería a todos cantando desde el balcón Mi Buenos Aires Querido, Cuesta Abajo y Volver, como un homenaje al pueblo barranquillero que lo acogió tan animadamente.

Luego, en un afiche con una imagen suya, escribiría un mensaje de agradecimiento que decía: “Al querido y simpático público colombiano”.

Sobre las seis y media de la tarde el inolvidable artista argentino salió de la imponente edificación para abrirse paso entre la multitud que había seguido la entrevista en la Voz de Barranquilla y la interpretación de sus canciones a través de los amplificadores y luego perseguido por la multitud, se desplazó en vehículo hasta el Hotel del Prado.

El Heraldo de Barranquilla reseñó que la de Gardel esa noche “fue una presentación fuera de todos los cálculos optimistas”.

“El supremo embajador del tango argentino”, como lo calificaban los medios de comunicación, siguió su gira por las ciudades de Cartagena, Medellín y Bogotá.

Mientras estaba en Medellín rumbo a Cali, se produce en la pista del aeropuerto el choque de los aviones de Scadta y Saco, en el que iba Gardel, y la tragedia provoca la muerte de 17 personas.

El interés que provocó el hecho hizo que la gran mayoría de las emisoras del país se unieran para entregar los detalles del hecho, como nunca había ocurrido hasta entonces, hasta el punto que podría asegurarse que “el día que murió Carlos Gardel en Medellín, nació el radioperiodismo en Colombia”.

Fuente

RCN Radio

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