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En ejercicio para definir con una frase este tiempo de angustia existencial que pasamos.

La convocatoria de un escritor español para que sus seguidores de Twitter le pusieran título a un libro sobre la pandemia, permitió que surgieran propuestas como la hecha por Iván Noble con “De repente no hubo más afuera” o “Al principio fue una tos”, como cruelmente escribió Alejo Shapire.

Y entonces ese ejercicio de rotularlo todo, de resumirlo en frases, nos llevó en el programa Al Fin de semana a pedir a los oyentes un título sobre estos momentos que pasamos y el ejercicio fue tan generoso como inquietante.

Para describir la sensación de eternidad que produce este momento, había escrito una reflexión titulada “La inutilidad de los relojes” y saltaron a la mente otros títulos que pueden encajar con el momento como “Cuando el tiempo no pasa”, “Manual para ser un sobreviviente”, “Lecciones para recobrar la sencillez”, “Cuando los muertos son apenas un número”, “Jugando a ser sobrevivientes” o “Testigos del fin del mundo”.

Pablo Benegas, el guitarrista de la Oreja de Van Goth, en una entrevista para el programa se atrevió a rotular todo lo que pasa con una frase demoledora: “La vida está quebrada”.

Así como cuando uno está despechado y todas las canciones le pegan, hice el ejercicio de tomar una antología poética de Colombia y ojear a vuelo de pájaro algunos títulos, para comprobar que muchos coinciden con lo que está pasando en este instante supremo en el que la raza humana se juega su futuro.

Los desposados de la muerte” o “Canción de la Vida profunda de Porfirio Barba Jacob; “Volver a verte”, de Rafael Maya; “Oración de los bostezadores” de Luis Vidales; “La ciudad sumergida” de Jorge Rojas; “El insomne” o “Epístola mortal” de Eduardo Carranza; “Tristeza del oeste” o “Tendido en el lecho” de Fernando Charry Lara; “La estación perenne” de Eduardo Cote Lamus  o “Pena capital” de Gonzalo Arango, parecen títulos para esta cuarentena.

Recientemente a través de Twitter Santiago Llach hizo una convocatoria a sus seguidores para  preguntarles cuál sería la primera frase si escribieran una novela sobre la pandemia y el resultado fue imaginativo y contundente.

“Vivíamos encerrados en nuestra vida cotidiana hasta que el encierro se convirtió en lo único cotidiano de nuestra vida”, escribió Hernán Salcedo; por su parte Florencia usó una imagen poderosa para decir “Nunca más íbamos a ver el mar, pero no lo sabíamos”.

La novela de Beatriz Rico empezaría con una frase que diría “No era consciente de lo libre que era”; Juan Soto Ivars propuso empezar diciendo “Entonces descubrimos que no habíamos estado tan mal” y Ani Cobaj le apostó a la desesperanza absoluta para decir que “Una vez se rompe la realidad hay poca diferencia entre personas y plantas: todos esperamos junto a la ventana”.

Por su parte, nuestros oyentes plantearon escenarios pesimistas cercanos al miedo sobrenatural por la incertidumbre, de esperanza por la oportunidad que supone este tiempo para reconstruir ciertas rutinas y hasta una mirada ácida y de humor contenido en cada expresión.

Títulos trascendentales como  “El retorno a lo esencial” “El tiempo se detuvo”, “La epidemia de la soledad”, “Cuando nos visitó la incertidumbre”, “El fin del afán”, “Los días ocultos”, “Un mal sueño” y “Aniquilador furtivo”, son algunos de los  sugeridos por los oyentes de Al Fin de Semana.

Ante la demoledora presencia del virus, hubo tiempo para hacer esas profundas reflexiones sobre la naturaleza del hombre para titular, por ejemplo, “Somos nada”, “Víctimas de nuestro propio invento”, “Cuando todos fuimos iguales”, “La pausa”, “El naufragio” y una mirada nostálgica y preocupada de estos tiempos para decirse: “Si mañana estamos vivos”.

La pandemia ha sido como un cataclismo visto como una oportunidad para enmendar temas relacionados con el manejo de los recursos naturales y quienes aceptaron esta convocatoria lo dejaron claro en los títulos de sus novelas como “La tierra reclama lo suyo”, “Una oportunidad para la madre tierra” y “la rebelión de la madre tierra”.

El estornudo como un símbolo para escenificar la tragedia global y el confinamiento con títulos como “El mundo era un pañuelo”, “Lo que el Covid se llevó”, “Conspiración biológica”, “El estornudo biológico”, “El enemigo anda suelto” y “Prohibido toser”.

El encierro en su máxima expresión como consecuencia de la cuarentena establecida, fue también un pretexto para ejemplificar la situación con títulos cargados de angustia como “Cuatro paredes”, “Rehenes de un barco” o “Retratos de una ventana solitaria”.

Ni en las peores circunstancias, como ésta, falta el humor y el sarcasmo para burlarnos de nuestras miserias y esta no podía ser la excepción para leer titulares como “Cuarentonas en cuarentena”,  “Pulmoneo y me voy”, “Somos nada”,  “Lavar los cubiertos sin odiarlos” o “La venganza del dragón”.

Plantear todos los escenarios de la naturaleza del hombre con frases sencillas, pero cargadas de simbolismo y reflexionar desde títulos como “Un alto en el camino” y “Volvamos a empezar”.

Mientras vamos caminando sobre la incertidumbre nadie sabe quién tiene la razón, si el pensador eslovaco Slavoj Zizek, quien asegura que "no habrá ningún regreso a la normalidad", o la hija de una amiga que, asegura con toda candidez que “cuando el virus se vaya, volveremos al colegio”.

Por ahora será simplemente “Sobrevivir para contarlo”, como lo asegura uno de los oyentes de Al Fin de Semana, quien se atrevió a ponerle un título a esta pandemia.

Fuente

RCN Radio

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