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La alerta no es solo de color ambiental sino que también hay que trabajar por la salud de la población en zonas de riesgo.

Aunque todo va conectado, pues la contaminación del aire incide de manera directa en la salud de las personas, es importante tener presente que si bien en pocos días se pueden levantar las medidas excepcionales que se tomaron en Bogotá para mejorar la calidad del aire, toca seguir con la alerta en materia de salubridad para bajar las cifras de pacientes con neumonía, bronquitis y cuadros de afectación cardiovascular.

El acierto de las autoridades con la extensión del pico y placa para particulares y la inclusión de motocicletas en la restricción durante el pasado fin de semana, así como de lunes a viernes y de tiro largo entre las 6:00 a.m. y las 7:30 p.m, se sintió de inmediato. La movilidad mejoró notablemente, hubo espacio en los parqueaderos, menos turnos en los lavaderos de carros, más espacio en los supermercados y miles de rostros sonrientes que reflejaban la consecuente disminución de los niveles de estrés.

Soy de las personas que utiliza siempre los dos sistemas de movilidad: día de por medio en mi vehículo particular respetando el pico y placa y el resto de la semana en transporte público (taxi en la madrugada y Sitp por las tardes); pero si vamos a apoyar las medidas para descontaminar el aire que respiramos en Bogotá, que se aplique por igual para todos. 

Según los estudios adelantados por  expertos ambientalistas y de salud pública de cinco universidades, el material particulado es el contaminante de mayor preocupación en la ciudad y las principales fuentes de emisión son los vehículos Diésel tales como camiones, camionetas, buses y volquetas, que en su mayoría no cuentan con sistemas de control de emisiones por lo que recomendaron que las medidas de choque apunten hacia esos vehículos.

Pero en esta semana, que se ha podido volver a divisar el panorama de una ciudad sin tantos trancones, también ha sido más fácil ver automotores viejos con ese humo devastadoramente asesino. ¿Por qué si todo el mundo los ve no se actúa en consecuencia? No deben seguir circulando sin control ni vergüenza. Es urgente que los inmovilicen y se apliquen las medidas definitivas para evitar que se repitan situaciones similares y hay que hacerlo ya.

Y de paso hay que enfilar los operativos hacia las grandes fábricas que trabajan con carbón y fueloil, que son otras fuentes altamente contaminantes del aire que respiramos. Y ahí es donde las acciones deben ser complementadas por los distintos sectores comprometidos para que tengan efecto positivo y rápido.

Los programas para reducir las emisiones y mejorar la calidad del aire son responsabilidad de autoridades ambientales pero, ¡ojo!, también son responsabilidad de otras autoridades como las viales, las de salud y las de planeación de la ciudad. Deben actuar en conjunto y todas hacia el mismo lado.

Es posible que a la vuelta de unos días, o máximo en dos semanas, se levanten las medidas excepcionales y disminuya la alerta ambiental pero la sanitaria debe seguir porque tenemos niveles muy altos que afectan las vías respiratorias y cardiovasculares y no son tan fáciles de reducir con medidas preventivas y correctivas como las que se adoptaron el viernes pasado. Eso es un trabajo interinstitucional y de mucho más largo aliento.

Por mí, que las medidas transitorias se vuelvan permanentes. Pero que no se pare ahí porque cuando las buenas acciones se quedan en ese punto, es cuando fracasan; por falta de continuidad y porque no tuvieron un desarrollo complementario de las otras partes responsables e involucradas en la solución de los problemas.

Mejores vías, mejor transporte público, mayor control y sanciones significativas a las fuentes contaminantes que no acaten las recomendaciones y, claro, cero tolerancia y cero corrupción.

Fuente

RCN Radio

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