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El dicho popular indica que el ejercicio de la prostitución es el oficio más antiguo del mundo, sin embargo, sabemos muy poco de él.

Y como no entendemos el fenómeno social poco podemos hacer para mejorar sus condiciones, eliminar las culturas ilegales que se han formado a su alrededor y garantizar que ninguna persona que ejerza la prostitución lo haga obligada o esclavizada. 

Es por eso que la caracterización que hizo la Secretaría Distrital de la Mujer del ejercicio de la prostitución en calle y en establecimientos públicos es tan interesante. Demostró algunos estereotipos, confirmó algunas sospechas y permitió reconocer una realidad que no nos es ajena. Fui testigo de ese trabajo que recorrió las calles de la ciudad buscando personas que estuvieran buscando clientes en la calle, bares que sirvieran de excusa para encuentros sexuales y establecimientos de lenocinio. 

El primer tema que me llamó la atención fue la confirmación de que la prostitución se ejerce por toda la ciudad, no hay un rincón de la capital que no esté permeado por este fenómeno. El segundo, es que el fenotipo más llamativo corresponde al del eje cafetero, los departamentos de la Cordillera Central son el principal lugar de proveniencia nacional de personas que ejercen la prostitución, sin embargo, las colombianas han sido desplazadas por mujeres venezolanas, los datos se recogieron a finales del año pasado y por eso es difícil saber cómo estará la situación hoy en día, pero todo parece indicar que cada vez hay más mujeres venezolanas dedicadas a la prostitución; esa es una realidad que está, al parecer, permeando a todo el país, en muchas partes las zonas de tolerancia son denominadas como la ‘Avenida Caracas’ o ‘Barrio Venezuela’.

Por otro lado, a pesar de que la mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución quisieran dedicarse a otra actividad, buena parte de ellas envejece en el oficio, siendo desplazadas a lugares más peligrosos, expulsadas de los establecimientos comerciales y con una gran cantidad de vulnerabilidades que el Estado debería reconocer y trabajar para evitar. Bogotá está en mora de brindar opciones de vida a personas en ejercicio de la prostitución y de proteger a aquellas mujeres que han dedicado su vida a ese oficio sin prestaciones sociales y sin haber tejido relaciones sociales de larga duración. 

Finalmente, es interesante que los hombres buscan los servicios de prostitución para solventar asuntos propios de la masculinidad hegemónica: algunos están ahí para encontrar compañía, otros para ser escuchados, muchos para encontrar alguien que sirva a juegos de roles. En general, es difícil que los hombres hablen de sus problemas con otras personas conocidas pues es signo de debilidad y también es extraño que los hombres demuestren necesidad de cariño o afecto, eso es propio de las mujeres. 

En últimas, el estudio permite sincerar el debate público: hay que ajustar las normas del suelo para permitir lo que ya está pasando; hay que tener una política pública que busque formalizar la prostitución, eliminar la explotación y formular opciones para las personas que quieran dejar el oficio; pensar en soluciones para que los hombres puedan crecer en una masculinidad que les permita sentir dolor, llorar, conversar, buscar compañía y demás. 

Este es el primer estudio de su tipo en América Latina pero no es la primera vez que una ciudad del continente busca opciones innovadoras para resolver la informalidad del ejercicio de la prostitución, tal vez Quito es la ciudad más exitosa, allí el Estado decidió operar como el intermediario y socializa las ganancias entre las mujeres dedicadas a la prostitución, estableció un fondo de pensiones, tiene guarderías especializadas para los hijos e hijas de mujeres en el ejercicio que funcionan 24 horas y ha establecido edificios públicos que funcionan como residencias y moteles para garantizar la seguridad de las personas que ejercen y sus clientes. 

Vale la pena que la opinión pública se apropie de los resultados y sea capaz de construir un debate amplio alrededor del ejercicio de la prostitución. Deberíamos aprovechar, por ejemplo, la voluntad política de esta administración y del Concejo, que ya en el Plan de Desarrollo se propusieron formular la política pública, para tal fin, dejarla pasar sería nefasto.

Adenda: el exprocurador Ordóñez, anulado por corrupto, en la OEA seguramente hará que Colombia vote en contra de los derechos y en favor de la opresión de las minorías. Nicaragua, Honduras, El Salvador, Bolivia, República Dominicana y otros Estados del continente deben estar felices con su nominación. Horror. 

Fuente

RCN Radio

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