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Músicos protestan en el Park Way de Bogotá durante el Paro Nacional
Ángel Ocampo

Un recorrido por esta especie de ejercicio de inclusión en el que gente talentosa, y a veces no tanto, tiene un espacio para potenciar sus habilidades, encantar a su pequeño público y rebuscarse.

Sebastián Roca es un rapero colombo-francés y asegura que la calle tiene un poder especial para cantar y según su percepción, el que sale de ella “es ají lo que lleva por dentro”.

Coincidiendo con quienes aseguran que hacer música en la calle es una especie de “ejercicio democratizador de  la cultura”, Roca asegura que “es el sendero que está fuera del sistema”, pues se confrontar directamente con la gente, antes de pasar por el estudio y los productores.

Roca, el popular rapero colombo-francés, dice que hay un sabor particular en la música de quien “ha comido calle”.
Muchos famosos han empezado en la calle y están en la memoria como Ed Sheeran interpretando su guitarra en las calles de Londres y el joven Justin Bierber cantando desde los 10 años en las calles de su ciudad.

También “comieron calle” el cantante y compositor B.B King, el recordado Rod Steward y un poco más atrás en el tiempo “el pequeño gorrión”, como se recuerda a Edith Piaf, quien cantó en las afueras de un club nocturno de París.

Cuenta la historia que la vida de Piaf cambio cuando Louis Leplée, propietario del cabaret Gerny's, la descubrió cantando en la calle y la contrató de inmediato

Mojarra Eléctrica e Ilona, son dos de los artistas colombianos que iniciaron sus carreras en el espacio público y en los buses.
La música tiene en la calle un espacio vital y los artistas se apropian del entorno, hacen suya la esquina y establecen su propio escenario en el lugar que el instinto les indica.

Muchos se los encuentros de los artistas se producen en la calle, un día son competencia y al otro terminan conformando un grupo, sobreviven, se rebuscan, pero también arman proyectos y  sueñan con grabar mientras la gente deja una moneda en el sombrero.
Claro que también hay rebuscadores, gente sin talento, rehabilitados de las drogas, desempleados, gente de toda condición y desde luego, gente con mucho talento.

Hay historias que empezaron en la carrera Séptima o en el Parque El Virrey y que llevaron luego a la grabación de discos y presentaciones en lugares emblemáticas de la rumba bogotana. 

Jóvenes colombianos que han ido con su música por las calles de París, Barcelona y Bogotá en busca de monedas y como no, reconocimiento.

Rancheras, merengue, salsa, rock, tango y músicas tradicionales suenan incesantes en buses y esquinas de todas las ciudades del mundo.

La música ejerce siempre una influencia poderosa y la calle es un escenario incluyente para escuchar todos los tonos y acercarse a tanto personaje que es capaz de desafiar el ruido callejero con sus propios sonidos.

Siempre es bueno acercarse al espíritu de las ciudades escuchando las músicas que suenan incesantes, alegres  y muchas veces desafinadas. 
 

Fuente

Sistema Integrado de Información

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