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Marcos Pérez Caicedo fue la voz del informativo que se constituyó en un hito de la historia de la radiodifusión colombiana.

Tenía 19 años cuando se convirtió en la voz oficial de la información que transmitía la radio colombiana con los últimos sucesos de la Segunda Guerra Mundial.

Habían pasado tres años desde el momento en el que Alemania  había invadido Polonia para dar inicio a la guerra, cuando en el año  de 1942 Marcos Pérez Caicedo ganó un concurso de locutores convocado por la Tropical Oil Company para presentar el boletín  conocido como el Reporter Esso.

Su hijo Marcos Pérez Quintero recuerda que el joven secretario de Cartagena fue escogido como el locutor oficial gracias “a  su timbre de voz, su dicción y su manera de expresarse”, luego de enviar a Bogotá una grabación en acetato.

El hombre de radio nacido en Calamar (Bolívar) en 1920, empezó así la primera parte de esta historia del informativo que se constituyó en un hito de la historia de la radiodifusión colombiana.

Y de pronto el joven inexperto que se trasladó a Bogotá con la expectativa de una gran experiencia, que incluía conocer la  capital Bogotá y  ganarse un salario de 600 pesos mensuales, se convirtió en uno de los referentes de la radiodifusión colombiana.

La compañía norteamericana montó en Estados Unidos un noticiero que se emitía a través de las empresas más prestigiosas de América Latina como Radio Belgrano de Argentina, Radio Nacional de Brasil, Radio Nacional de Agricultura de Chile, Radio América de Perú, Radio Caracas Radio en Venezuela y la Emisora Nueva Granada, que se convirtió en la nueva casa de Pérez.

Adicionalmente en las salas de cine se emitía un trailer informativo sobre esta confrontación en la que se vieron involucradas la mayoría de las naciones del mundo y que terminó en 1945 cuando Japón aceptó la rendición incondicional.

Era tan fuerte el vínculo con su trabajo, que sus compañeros de la Nueva Granada y sus amigos terminaron por llamarlo para siempre como “míster Esso”.

En el libro “Entre la rubia y la morena”, su hijo relata que luego de consagrarse como lector de noticias en Bogotá, decidió regresar a Cartagena en momentos en los que se disputaba la Novena Serie Mundial de Béisbol y fue entonces cuando el dueño de una de las emisoras locales le ofreció ser su narrador.

Pese que para entonces los más importantes narradores de este deporte eran Gastón Calvo Nuñoz, a quien todo el mundo conocía como “ok fanáticos” y Bonfante Obyrne, quien venía de transmitir las Grandes Ligas,  Pérez  se convirtió en la atracción principal gracias debido “a la gracia y el don de su narración”.

Y después desplegó toda su imaginación y simpatía para contar lo que ocurría en los diamantes de béisbol  y para ponerle los sobrenombres a la mayoría de los peloteros y hacer que los no los tenían se preguntaran: ¿Y Marcos Pérez cuándo nos va a bautizar?

Pérez dejó para la posteridad expresiones como “entre la rubia y la morena”, cuando el bateador estaba con dos strike y tres bolas, “el pitcher está cruzando el Niágara en bicicleta y la bicicleta espichándose”, cuando el lanzador tenía la situación complicada y “yo he visto muertos cargando basura”, cuando un equipo estaba perdiendo en el último inning y, finalmente, se sobreponía para ganar.

En Cartagena creo el Radioperiódico Informando que se transmitía  través del denominado circuito radial ABC y que enlazaba emisoras del Atlántico, Bolívar y Córdoba.

El periodista Juan Gossaín relató en la presentación del libro sobre la vida de Pérez, que “todos los radios estaban prendidos en la misma emisora. De repente a las doce en punto, sonaba la música solemne de una marcha norteamericana y se oía una voz profunda, bien timbrada, un vozarrón de trueno de verano que parecía salir del fondo del corazón: aquí comienza su Radioperiódico Informando. Director-locutor, Marcos Pérez Caicedo. Entonces uno miraba a la calle y no había un alma”.

Dice Gossaín que, además, Marcos Pérez se convirtió en una especie de producto genérico, una marca porque la gente pedía “un jarabe para la tos, pero del que dice Marcos Pérez y otros pedían un paquete de cuchillas de afeitar, pero de las que decía Marcos Pérez”.

La memoria del hombre que “creyó hasta el final de sus días que para estar en la radio había que tener buena voz, buena simpatía, buena dicción y vocalización”, según relata su hijo.

El recuerdo por siempre del hombre que daba vida a las noticias de la guerra luego que sonaba al aire la presentación:  “El Reporter Esso…el Reporter Esso…el primero con las últimas noticias”.

Fuente

RCN Radio

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