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Es una obra que se sumerge en posibles versiones de uno de los procesos que marcaron la historia de la humanidad.

No he estado en los que ríen con sólo media risa,
Los delimitadores de las primaveras.  […]
Yo he preferido hablar de cosas imposibles
Porque de lo posible, se sabe demasiado.
Resumen de noticias,

Silvio Rodríguez

El relato, que se ubica en el sutil intervalo entre la novela corta y el cuento largo, parece provenir de una de las historias maravillosas de Sherezada en 'Las mil y una noches', cuyas narraciones le evitaban la muerte. En este caso Albuj, un sabio que vive la nueva caída de Europa en manos de los moros en 1512, es quien rescata la derrota del navegante Colón en su única expedición a unos territorios muy alejados de Al Jazera. El sabio lo hace como una especie de conjuro, para evitar que su momentánea percepción se vuelva real, para evitar que acontezca. La narración empieza, entonces, con el atraque de la única embarcación sobreviviente, la Santa María y el lamentable estado de sus ocupantes, vestigio, cada uno de la derrota, que llegan al puerto en medio de una incógnita. Gracias a unos escritos de uno de los tripulantes se puede saber mucho más de ese viaje y sus vicisitudes.

De esta manera, el encuentro de esos dos mundos no termina entonces en la invasión y genocidio que nos han enseñado (no con esas palabras) y los sucesivos desarrollos en los que tres continentes han sido la ofrenda de uno, hasta culminar con la pretensión del último hombre de Fukuyama y el predominio ideológico de una visión del mundo. Eso no pasa en este mundo. Por el contrario, la historia continúa su curso con la victoria árabe en toda Europa y con el desarrollo de los pueblos de lo que se conoció como América; en algún momento ulterior se habría producido ese contacto, tal vez, en un contexto más benigno para ambos, como sutilmente se deja ver al final de la obra.   

Pudiera pensarse que ese es el resultado no esperado de los acontecimientos que ahora sobrecogen al más pequeño de los continentes pues, por otro camino, el actual rescate de lo étnico en estos territorios y la emigración árabe y africana hacia Europa vaticinan esas paradojas de la historia. Lo plantea Houellebecq cuando recrea la Francia gobernada por un presidente proveniente de las costas de los seguidores de Alá en 2022, una eventual ucronía (habrá que esperar hasta esa fecha), o, dentro de lo que ahora está ocurriendo, para continuar generando infundadas suspicacias, la victoria Sadiq Khan, de origen pakistaní, en 2016 en las elecciones para la alcaldía de Londres. Y si del deporte se trata, la actual selección francesa de fútbol, campeona del mundo, es un interesante híbrido americano (Martinica, Guadalupe) y africano (Camerún, Argelia, Marruecos, Malí, Congo, Togo).

Así que la existencia de posibles mundos paralelos, en los que ocurren variantes de la historia, además de constituir uno de los recursos para fracturar el eurocentrismo que ha gobernado el mundo desde hace por lo menos quinientos años mal contados, avanza hacia la nueva mirada de hechos que no tienen una única interpretación, pues los que historian forman parte de una visión del mundo que se ha encargado de divulgar, aún sin saberlo, mediante términos como modernidad, evolución, prehistoria, descubrimiento, civilización, barbarie y sus respectivos contenidos. Ese ejercicio de reescritura se filtra en las concepciones de los vencedores y, al recrear la historia, permite que coexistan otras miradas. Esto ya lo anticipó Saramago en la novela 'Historia del cerco de Lisboa' cuando un simple “no” se filtra en la narración; es un “no” que va gestando una nueva visión de la historia personal de quien lo incorpora a la trama, o en las Ciudades Invisibles de Ítalo Calvino, en cada uno de los apasionantes relatos que Marco narra al Gran Khan en ese mapa interminable del imperio.  A su vista, la concepción de civilización, de bien y mal, y de desarrollo que han imperado hasta el momento no tienen esa forma definida. 

Este es el valor que imprime 'El retorno del Navegante Colón' en las otras historias de la historia. Es también, la potencialidad del cuento y la novela que destaca la coherencia sobre una supuesta veracidad de los hechos. Por ello es posible que, a través de esos recuentos, pueda narrarse que Colón, hace quinientos años el Navegante Colón regresó con todo un atavío de arena y frustraciones. No logró ser la cabeza de puente de un dominio eterno; pudo la humanidad continuar su camino sobre otros caminos que  la unieron. Juan Romero y Albuj nos cuentan otro desenlace rico en esperanza.

Como los aventureros y exploradores que son relatados en el Navegante Colón, Juan Romero se lanzó en una nueva travesía, y con este libro nace la editorial Lobo estepario. Que como me comentó el autor, durante una conversación en uno de los muchos cafés de la capital del país, “esta editorial nace como una propuesta para en ella abreven y se recreen relatos sobre esos momentos decisivos, puntos de quiebre, a través de divagaciones individuales que se apartan de la manada. 

Es la bienvenida que doy a este libro y a su autor en las bahías de la ucronía.

Fuente

RCN Radio

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