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Es inaceptable que un abusador de mujeres esté en el Congreso.

Esta semana que termina ocurrieron dos cosas que involucraban al senador de Cambio Radical Bernabé Celis. Primero fue detenido por la Policía acusado de agredir a una mujer en un apartamento al norte de Bogotá. Luego, en un cambio de versiones, Celis quedó libre porque la supuesta víctima negó ante la Corte Suprema que la agresión hubiera ocurrido aclarando que fue una "caída accidental".

Desde que empezó a circular en redes la noticia miles de ciudadanos encendieron el indignómetro para exigir la renuncia del congresista - candidato (lo será este 11 de marzo) porque es "increíble que un abusador de mujeres nos represente" en el capitolio.

Luego, cuando la mujer insistió en que nadie la había agredido sino que ella se había pegado accidentalmente contra un mueble, la presión cedió ligeramente para dar paso al chiste flojo sobre Bernabé pegándole a Muchilanga.

Menciono el caso del senador Celis para recordar una denuncia que el periodista Javier Patiño de Noticias RCN publicó el 9 de febrero del 2017. Contaba Patiño el caso de una mujer reclutada a los 14 años por las FARC cuando era estudiante en Vistahermosa, Meta.

En aquel infierno le prohibieron quedar embarazada y la obligaron (a ella y a otras tantas) a planificar con inyecciones defectuosas. Quedó embarazada a principios del 2015 y después de meditarlo algunos meses decidió contárselo al comandante de frente Jairo González Mora, alias Byron Yépes.

El “jefe” le ordenó ir al “hospital” y allí, cuenta, “me aplicaron droga por dos días para matarlo, y como no se moría, entonces rompieron la fuente para que se ahogara y ni así se murió”. Finalmente se murió, claro, por abandono, porque a nadie le importó.

El 9 de diciembre del año pasado la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido político Farc, estuvo en Corferias inscribiendo las listas de los candidatos al Senado y a la Cámara de Representantes. Tendrán, recordemos, 10 curules, 5 en Senado y 5 en Cámara por dos periodos legislativos, y uno de esos 10 será el representante a la Cámara por Bogotá Jairo González Mora, alias "Byron Yépes".

¿Y los indignados? Porque salvo dos o tres denuncias periodísticas no recuerdo grandes manifestaciones exigiéndole a la Farc que retiraran la candidatura el señor Yépes. No vi a nadie diciendo "es increíble que un tipo que obligue a abortar y que torture nos represente en el Congreso".

¿Por qué pasa esto? Muchos colombianos hemos entendido que parte de este acuerdo de paz consiste en tragarse sapos. Habrá ex guerrilleros haciendo política que hicieron cosas terribles en el marco del conflicto: mataron soldados, pusieron bombas, minaron campos. ¿Pero por qué tenemos que soportar también que sujetos como Yépes lleguen, sin someterse a votaciones, al Congreso? ¿Qué tiene que ver esa atrocidad con el conflicto? ¿Por qué la Farc, que dicen respetar a las víctimas, decidieron que Yépes es el hombre ideal para representarlos? ¿No había ningún otro candidato posible?

Hay otras preguntas. ¿Qué pasaría si un partido tradicional, digamos el Conservador o el Liberal, decide nombrar cabeza de lista a un individuo acusado por varias mujeres de obligarlas a abortar? ¿Cómo reaccionaría usted? Sabemos que uno de los grandes pecados de la política tradicional criolla es que rara vez depura sus listas de tanto bandido que aparece, ¿por qué no depura la suya la Farc si su discurso es que ellos sí son distintos?

Cada partido político en Colombia debe recibir el mismo tratamiento, a cada uno debe exigírsele lo mismo. Es inaceptable que un abusador de mujeres esté en el Congreso. Lo es también que un individuo como Yépes llegue al capitolio.

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