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Como muchas de las cosas buenas y sencillas, pasó desapercibida la reciente celebración del Día de La Abuela, que reivindica esa presencia amorosa de quien ha sido mamá y lo sigue siendo con creces por partida doble y hasta más.

El pasado 26 de julio se conmemoró la fecha de los abuelos, coincidiendo con la celebración en honor a Santa Ana y San Joaquín, los padres de la Virgen María y considerados en consecuencia como “los patrones” de los adultos mayores.

Aunque la ONU ha declarado un día especial de los adultos mayores para concientizar sobre la exclusión y abandono a los que son sometidos, esta fecha habla más del afecto y del cariño, que su condición social.

En el programa Al Fin de semana les preguntamos a los oyentes sobre la percepción que tienen de esa presencia maravillosa de las abuelas, las anécdotas y recuerdos de estas personas.

Las abuelas son ángeles en la tierra”, no dudó en señalar una de las oyentes, mientras que otra apuntó a una frase que resume lo que significa su presencia: “La abuela era mi todo”.

Y al final, después de escucharlos a todos, no queda ninguna duda sobre su desprendimiento de las “mamitas” o “nonas”, como les dicen tan lindamente en Santander, sobre su amor absoluto, su alcahuetería y su sabiduría proverbial.

“Cada tiesto con su arepa”, parece ser una de las frases más pronunciadas por la abuela, o “poquito porque es bendito”, o esas expresiones que hablan de moldear el carácter y de construir una manera de ver la vida cuando ella repite: “A uno no lo quieren por su linda cara”.

Esas rutinas y costumbres que las abuelas fueron enseñando sutil y pacientemente hasta volverse con el paso del tiempo algo placentero, rutinario o feliz porque sí.

Y qué más da recordar a la abuela madrugando para hacer el agua de panela, o apurando el paso para ir a la misa de domingo u ofreciendo doble porción de chocolate con queso y diciendo que en todo caso es más sabrosa la pega que el arroz.

Entonces, en Al fin de semana, se recordó a esos seres alcahuetes y amorosos y cero regañones que son capaces de darlo todo por prodigarle afecto a los hijos.

En el año 2019, el periodista Juan Gossaín escribió un hermoso texto en la Revista Diners que tituló como “Carta a los nietos” y en el que asegura que “un nieto es un hijo que uno tiene por interpuesta persona. Un nieto es un hijo con intermediarios”, escribió.

Y por esa figura de la abuela se vuelve tan indispensable y presente porque, de alguna manera, traspasa esas barreras de la disciplina y la rigidez y construye relaciones más libres, generosas y felices.

La historia de las relaciones con las abuelas se vuelven únicas y poderosas, pero también cuando ya no están esos puntos de quiebre emocionales son difíciles de afrontar.

Una linda canción de la compositora e intérprete Saavedra habla de ese momento en que la abuela está en ese punto de retorno en el que el ser humano vuelve a ese eterno niño y empieza a olvidarlo todo.

“Antes de que vuelvas niña otra vez, perdida en nubes de algodón y miel, por si acaso no recuerda lo hermoso que has vivido, de todo lo que nos diste ayer, antes de volverte aire, quiero decirte en secreto, que ahora somos el espejo de tu carne y tus besos”.

Eso son las abuelas, un auténtico “regalo de las estrellas”, como decía uno de los oyentes de Al Fin de semana.

Fuente

RCN Radio

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