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Max Aub, escritor
Max Aub, escritor
Foto: Antonio Marín Segovia- www.flickr.com/photos/antoniomarinsegovia/

Max Aub fue un escritor español de origen francés y alemán que en un pequeño minicuento cuenta la historia de una criada que “hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba”.

El fastidiado protagonista de la historia remarca que la mujer tenía la característica principal de buscarlo para entablar inevitablemente una conversación.

“Que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro”, relata Aub en este texto que hace parte de su libro “Crímenes perfectos”.

Morirse de aburrimiento en medio del vocinglero, del ruido y las voces que creen tener la razón y que piensan que “pueden explotar por dentro” si se quedan callados.

Vivimos tiempos en los que personajes de todas las pelambres fungen como autoridades que se creen con el derecho de hablar de lo divino y humano y tal vez están convencidos que sus voces son imprescindibles.

Todo se ha pervertido inevitablemente, hasta el punto que viejas frases que tenían un sentido y una gran fuerza expresiva, se han cambiado para siempre o se han abandonado en el imaginario popular.

El que calla otorga”, se decía en otros tiempos cuando no se hacían objeciones a la hora de intentar zanjar una disputa sin confrontaciones y sin acudir a la agresión o a la grosería.

En estos tiempos de intemperancia generalizada es imposible quedarse callado, transigir no es de ahora y confrontar es lo que está de moda, lo que da réditos, lo que produce clics, lo que hace feliz a las pírricas audiencias.

Interpreta mi silencio”, parece fácil decirlo, pero no siempre ello tiene un significado y muchas veces saber la intención requiere de un conocimiento especial de quien se calla, de quien decide hablar sin decir nada, lo que es una auténtica rareza en estos tiempos.

Hay un amor infinito cuando un recién nacido pronuncia su primera palabra, pero en cambio genera mucha preocupación que el bebé “no diga ni mu”, pues puede ser señal de un mal augurio, de una enfermedad, de un problema funcional.

Nos debemos a la palabra dicha desde pequeños y el silencio es como ir en contravía de natura.

Como en los lenguajes radiales, apenas se habla de las voces y la música y los silencios muchas veces no son tenidos en cuenta, pues se considera que son un  bache que hay que eliminar, sin tener en cuenta la fuerza vital que transmite el que calla.

No hay nada más poderoso que intentar descubrir lo que dice la noche o intentar percibir lo que habla la naturaleza cuando todos callan.

Pero todos quieren hablar, así sean convocados para callar por un lapso corto, como ocurrió recientemente cuando Humberto de la Calle propuso guardar tres días de silencio “para calmar los ánimos” en medio de esta coyuntura  compleja, pero lo único que provocó es que todos hablaran para criticar, para disentir, para apoyar, incluso.

Como en la canción de “El Puma”, todos deberíamos decir “silencio escúchame” o adoptar la condición de capturado  para que una especie de policía del espíritu diga eternamente: “tiene derecho a guardar silencio”.

Fuente

RCN Radio

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