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Tantos buses como expectativas se podrían contar frente a los nuevos articulados, que acaban de ponerse a prueba sobre el terreno.

En 1998 comenzó a construirse en Bogotá el que sería el sistema de transporte masivo por excelencia para la capital del país y que prometía solucionar los eternos problemas de movilidad en una ciudad, que crecía aceleradamente y se proyectaba con mucha fuerza hacia el siglo XXI.

Se inauguró el 4 de diciembre del año 2000 y, dos semanas más tarde, entraron en funcionamiento la troncal de la Caracas y la Calle 80, redes que con el tiempo se fueron ampliando hasta contar con el sistema que actualmente transporta a más de 2 millones de usuarios diariamente.

En el curso de los últimos 19 años, Transmilenio ha tenido múltiples transformaciones, pero los problemas y reclamos de la ciudadanía persisten como la inseguridad, la falta de más articulados, mayor número de frecuencias en rutas de mayor demanda y hasta más rutas directas con menos trasbordos para llegar al destino final.

Con la entrada en operación esta semana de 336 nuevos articulados, los usuarios cifraron sus esperanzas en poder contar con buses más cómodos, menos contaminantes pero por sobretodo con absoluta seguridad para quienes los utilizan, ya que ahora tendrán cámaras en su interior conectadas con la Policía y la Secretaría de Seguridad, lo mismo que cámaras en la cabina del conductor para monitorear si se registra un episodio de micro-sueño o si se incumplen normas como el uso del celular durante el recorrido.

Aquí comenzó el periodo de prueba, sobre el terreno, pues es donde se verificará si todos los nuevos equipos, cámaras, botones de pánico y demás funcionan y son operativos o no. Y aquí comenzaron los dolores de cabeza, a menos de 48 horas de haber empezado a rodar los articulados por las troncales de la ciudad.

Los capitalinos quedamos "en shock" cuando la misma administración del sistema confirmó que uno de los buses nuevos se había varado en el sector de Suba y otra más por el sector de Soacha. Y mientras se buscaban las explicaciones, los usuarios de otras rutas denunciaban más demoras de las ya acostumbradas en la prestación del servicio; o que las puertas no cerraban, o que los nuevos no cabían ni que tampoco se habían adecuado las plataformas a las medidas de los articulados recién puestos a andar.

La explicación al caso del bus varado fue la de que, al parecer, uno de los sensores había quedado mal calibrado y eso había provocado que el articulado interrumpiera la marcha automáticamente. Pero que, en todo caso, se trataba de un hecho fortuito y fácil de solucionar.

Sin embargo, ese mismo día en otros dos sectores de la ciudad se presentaron bloqueos y protestas de los usuarios, quienes se quejaron por la falta del servicio. El mismo día en que se anunciaba la puesta en funcionamiento de más de 300 nuevos buses más.

Claro, lo que no todos sabían era que si bien entraron a rodar 336 buses nuevos, eso no significaba que se sumarían a los que ya están operando sino que forman parte de un programa de reposición, en el que otro número no menos importante de articulados tendrá que salir de circulación para ser sometidos a un proceso de chatarrización. Es decir, que no se aumentará en más de 300 el número de buses, sino que simplemente serán el reemplazo de muchos más que ya no deben seguir circulando en la ciudad.

A propósito de la chatarrización de los buses de Transmilenio, sería muy bueno que permitan a la ciudadanía conocer cómo avanza ese proceso pues se trata nada más ni nada menos que de 1.200 automotores de las fases I y II de Transmilenio y que estará bajo la responsabilidad de los concesionarios, en un periodo estimado de un año, y proporcional al número de nuevos buses que vayan entrando en operación.

Así que bienvenidos los nuevos buses de Transmilenio y que ojalá colmen todas las expectativas de una ciudad que busca más seguridad, menos contaminación ambiental e, indiscutiblemente, un sistema de transporte masivo más digno y más al nivel de una Bogotá cada día más pujante y próspera como la que tenemos.

Fuente

RCN Radio

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