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Abarca a mujeres, niños y hombres con distintos fines, incluidos el trabajo forzoso y la explotación sexual. 

En 2013 la Asamblea General de Naciones Unidas estableció el 30 de julio como el Día Mundial contra la Trata de Personas, a fin de unir a todos los países involucrados en una sola estrategia para enfrentar y castigar a las mafias que están detrás del comercio ilegal de seres humanos.

A nivel mundial, cada vez son más los países que detectan víctimas y denuncian a los traficantes de estas mafias, además de establecer un aumento de las cifras como consecuencia.

La gran mayoría de las víctimas con fines de explotación sexual y el 35% de las víctimas con fines de trabajo forzoso son mujeres. Y como si esto ya no fuera suficiente, los grupos armados sobreexplotan a los civiles y los traficantes se aprovechan de esa situación con personas víctimas de desplazamiento forzado.

Frente a este panorama, me parece vital crear conciencia en que la trata de personas está ahí, rodeando nuestra cotidianidad, al acecho de personas vulnerables por su condición social y presa fácil de los delincuentes que encuentran acogida en la ingenuidad, desesperación y/o falta de oportunidades de sus potenciales víctimas.

Mientras que los gobiernos de turno definen nuevos y más completos planes de educación para sus niños y jóvenes, y mientras las empresas flexibilizan sus normas para contratar personas con ganas pero sin experiencia, es urgente mantenernos alerta para evitar que el delito de la trata de personas siga creciendo.

La trata de personas hace referencia al comercio ilegal de seres humanos con propósitos de esclavitud, contra la voluntad y el bienestar del ser humano en las siguientes finalidades: explotación y turismo sexual, matrimonio servil, mendicidad ajena, trabajos o servicios forzosos, extracción de órganos, servidumbre y esclavitud.

Entonces hay que estar alerta frente a esas posibles modalidades, porque los delincuentes venden ilusiones, ofrecen trabajos perfectos en el exterior donde en pocos meses habrán ganado el suficiente dinero para empezar una carrera, comprar la casa de sus sueños, mejorar la calidad de vida de sus seres queridos o vivir sin afugias, de ahí en adelante.

Dice el adagio popular siempre que “de eso tan bueno no dan tanto” y lo primero entonces que se debe hacer es dudar, tener malicia para no caer en el engaño. Porque si lo hacen, la realidad con la que se van a encontrar será un infierno.

Solos, en un país extraño y lejos de su lugar de origen, donde hablan un lenguaje que no se entiende, sin papeles porque les habrán retirado los que llevan como garantía para que no se escapen, ni denuncien y los puedan explotar durante el tiempo suficiente que les permita a las mafias incrementar sus ingresos ilegales, a costa de sus víctimas.

En Bogotá, según cifras oficiales, se ha atendido más de 659 personas que fueron víctimas de este flagelo en el último año, con un registro de 99 casos por explotación o turismo sexual y 45 más por trabajo o servicio forzado.

Este 30 de julio en la capital del país se adelantó una estrategia de contacto y sensibilización para generar conciencia en más de 200.000 ciudadanos, a través de cabinas instaladas en la carrera Séptima donde se mostraron las formas más comunes de trata de personas y, de esa manera, llegar a la población más vulnerable para que no se deje convencer, esté alerta y se prevenga oportunamente.

Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la trata de personas es uno de los negocios ilícitos más lucrativos en Europa, donde los grupos criminales obtienen unos beneficios de 3 mil millones de dólares al año, siendo éste un negocio considerable que se abastece de la población mundial más marginalizada.

Y en Europa, unas 140.000 mujeres se encuentran atrapadas en una situación de violencia y degradación por motivos de explotación sexual y, una de cada siete trabajadoras sexuales, ha sido esclavizada en la prostitución a consecuencia de la trata de personas.

De manera que, así las cosas, la prevención debe venir de nuestro lado como primera estrategia para evitar ser víctimas de este flagelo, bien de manera directa, con nuestro círculo cercano o con vecinos, conocidos o personas afines a nuestro entorno que puedan llegar a estar en riesgo.

Fuente

RCN Radio

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