Por: Fernando Posada Salpicando a funcionarios de los más altos rangos de los últimos dos gobiernos de Colombia, el caso de los sobornos de Odebrecht se ha convertido en el escándalo de corrupción más relevante desde el inconcluso Proceso 8000. Pero debe decirse que las revelaciones sobre el pago tramposo de comisiones a cambio de la adjudicación de millonarias obras a la empresa brasileña hasta ahora comienzan. Las primeras acusaciones y pistas, que en el capítulo más reciente han señalado al presidente Juan Manuel Santos, dejan al menos los cuatro interrogantes a continuación expuestos, que deben ser resueltos por la Fiscalía con urgencia. 1. El exsenador Otto Bula no tiene pruebas distintas a su testimonio para demostrar la entrega de un millón de dólares a la campaña de Vargas Lleras y Santos. Y el Fiscal Martínez, al estilo de su antecesor Montealegre, decidió causar una explosión mediática al anunciar que tenía en la mira la campaña del presidente Santos, aclarando al día siguiente que carecía de pruebas físicas y de testimonios distintos al de Bula. La investigación arrancó con un fuerte remezón, pero parece quedarse floja en su estructura. 2. Andrés Giraldo, mencionado por el Fiscal como el hombre que habría recibido el soborno de Odebrecht (las cosas por su nombre, evitemos hablar de aportes o donaciones) no era un miembro activo de la campaña Santos ni era conocido en el mundo de la política. ¿Por qué le sería encomendada una misión tan arriesgada a una persona ajena al equipo de confianza de la campaña de Santos? ¿Le entregaría el lobbysta Bula a un desconocido el millón de dólares que sus jefes brasileños le encomendaron con tanta urgencia? 3. Llama la atención que desde Brasil, en medio de tensas negociaciones con la justicia, el consultor político Eduardo ‘Duda’ Mendonça mencionara de manera abierta a la campaña de Zuluaga como una de las beneficiarias de los sobornos, que también han salpicado a políticos brasileños y peruanos. Sin embargo, nadie allá se ha referido a la campaña de Santos como posible receptora de pagos clandestinos. ¿Por qué en Brasil, epicentro del escándalo, hasta ahora no ha sido denunciada la entrega de dineros para la campaña del actual presidente de Colombia? 4. Para nadie que conozca el mundo de la política colombiana es un secreto que Otto Bula ha sido un hombre cercano al uribismo, compañero de fórmula al Senado de Mario Uribe, primo del expresidente Álvaro Uribe. En plena época de campañas, con escándalos y acusaciones de por medio, y con el imperativo de cuidarse de cualquier situación que pueda conducir a escándalos mediáticos, es difícil creer que el gerente de la campaña de Santos aceptara recibir un soborno de las manos de un exsenador del lado del contrincante. Habría sido un auténtico ‘papayazo’, sin lugar a dudas. Lo que hasta ahora conocemos del testimonio de Otto Bula deja varias inquietudes por resolver. Donde sí caben menos dudas es al analizar un fenómeno de lobby político internacional de talla semejante. Los grupos de interés, sobre todo aquellos dispuestos a aportar montos tan escandalosos, generalmente no buscan beneficiar a un solo candidato: necesitan, en cambio, sobornar a todos los concursantes con posibilidades reales de llegar al poder, para reclamar que sus favores de campaña sean devueltos desde el gobierno. Y es ahí donde puede presumirse que si Odebrecht, en efecto, puso plata en las elecciones presidenciales de Colombia en 2014, no lo hizo en beneficio de un solo candidato. Solo el tiempo demostrará el cómo y el cuándo del asunto.