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Su esposa, la senadora María Fernanda Cabal, hace parte del mismo Congreso que tendrá que votar para elegir al nuevo Contralor.

El 20 de agosto el Congreso tendrá que elegir a un nuevo Contralor General de la República. Después del proceso académico y de la selección que tuvo más de política que de meritocracia, la lista se redujo a 10 candidatos. 

Entre ellos aparece un nombre: José Felix Lafaurie, presidente de Fedegan y favorito entre un sector del Centro Democrático, partido del presidente Iván Duque. Muchos han sido los cuestionamientos que ha enfrentado la candidatura del señor Lafaurie, pero hay uno que ha escapado al debate y que debería estar en el centro de la discusión: su esposa, la senadora María Fernanda Cabal, hace parte del mismo Congreso que tendrá que votar para elegir al nuevo Contralor. ¿No es esa una evidente inhabilidad ética? 

Las inhabilidades éticas de José Felix Lafaurie para la Contraloría

En agosto del 2002 el Dr. Carlos Holmes Trujillo resolvió esa pregunta. Aquel año la Corte Constitucional postuló a Holmes (actual Canciller del gobierno Duque) para ocupar el cargo de Contralor. En ese entonces eran la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado los encargados de definir los candidatos que serían remitidos al Congreso para el proceso de votación. 

(Lea también: María F. Cabal debe declararse impedida en elección del Contralor: Macías)

El Dr. Holmes, con los votos asegurados para ganar la Contraloría, decidió sin embargo declinar su candidatura y pedirle a la Corte que buscara un nuevo candidato. ¿Por qué? Holmes Trujillo quería evitar una controversia jurídica que podría lesionar a la Contraloría porque su hermano, José Renán Trujillo, era senador. Consideró Holmes que era un impedimento ético suficiente -y también jurídico- postularse a un cargo que tendría que votar una corporación en la que su hermano trabajaba. 

Finalmente la Contraloría quedó en manos de quien la Corte Constitucional postuló en reemplazo de Carlos Holmes Trujillo, Antonio Hernández Gamarra. Conversé con él a propósito de esta anécdota política del 2002 y me confirmó que así fue y me dio además un detalle adicional. Cuenta Hernández que el presidente Uribe, recién posesionado, consideraba que el Contralor no podía ser del mismo partido político del gobierno.

¿Sigue pensando lo mismo el senador Uribe? Si es así, ¿es José Felix Lafaurie el candidato del ex presidente Uribe? En cualquier caso, 16 años después de la renuncia de Holmes Trujillo por cuenta de la inhabilidad ética de tener a su hermano trabajando en el Congreso, me pregunto si lo mismo debería hacer Lafaurie, que tiene a su esposa, María Fernanda Cabal, como senadora.  

Quedan otras preguntas. Por ejemplo, ¿qué hacía el cuestionado Daniel García Arizabaleta, ex director del Invías, caminando en el Congreso el 14 de agosto haciendo lobby por el señor Lafaurie? García Arizabaleta, según ha declarado el ex presidente de Odebrecht en Colombia Eleuberto Martorelli, era asesor permanente de Odebrecht en el país.

También, según el mismo Martorelli, intermedió entre la campaña presidencial del candidato Óscar Iván Zuluaga y la empresa brasileña para el pago de 1,6 millones de dólares por concepto de asesoría hechas por José Eduardo Cavalcanti de Mendonça, conocido como Duda, a la campaña. 

¿Qué mensaje envía al país que un señor tan cuestionado como García Arizabaleta sea el lobista de quien aspira convertirse en Contralor General?  

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