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Y de nuevo, como tantas veces, como desde hace muchos años, como siempre, volvieron a reunirse las mamás de la esperanza, de la fe, de la resiliencia, del dolor.

Se encontraron para seguir buscando, para seguir insistiendo, para seguir confiando en que esta vez será, en que las autoridades activarán la búsqueda y les dirán como van las investigaciones y no lo que ocurre actualmente, que les seguirán preguntado que dato o indicio tienen para empezar.

El escenario fue la ciudad de Florencia, en donde se desarrolló un acto de reconciliación entre dos antiguos jefes de las Farc y los grupos paramilitares, que se comprometieron con los familiares de los desaparecidos a trabajar “sin descanso” para encontrar a los suyos.

El nombre del acto, organizado por la “Fundación Ríos de Paz”, insinúa esos desencuentros ideológicos que llevaron a una terrible confrontación en la que los civiles del Caquetá fueron los principales afectados, pero plantea también escenarios de encuentros por la paz y la vida.

Para las madres y familiares de desaparecidos en el Caquetá era conmovedor, por decirlo menos, que estuvieran juntos José Benito Cabrera, conocidos con el alias de Fabián Ramírez, antiguo comandante del Bloque Sur de las Farc y Carlos Fernando Mateus, quien fue comandante del Bloque Central  Bolívar frente sur Andaquíes.

A las víctimas del Caquetá y Colombia, que aquí estamos”, empezó diciéndoles Cabrera a las mamás reunidas con la fe intacta, a pesar de las mentiras repetidas por los actores y la inacción de las autoridades.

Siempre las mujeres han sido las buscadoras y por ello Cabrera les dice que “están dispuestos a transitar junto a ellas ese camino que permita encontrar a sus seres queridos para que regresen a sus hogares”.

Otro bálsamo, otra palabra incumplida, otra voz de aliento, otro revulsivo en medio de la incertidumbre para las mamás del Caquetá reunidas recientemente en el recinto de la Cámara de Comercio de Florencia.

“Cuando tenemos voluntad de paz, cuando tenemos voluntad de reconciliación, no hay barreras que nos impida buscar para encontrarlos”, les reiteró el excomandante guerrillero.

Y luego fue tiempo para Mateus, el antiguo jefe paramilitar, para decirle a la población caqueteña “que tiene el propósito de trabajar por las víctimas, de dar una garantía de no repetición y que con los exintegrantes de las Farc trabajarán por las víctimas y para las víctimas”.

Tras escuchar a dos antiguos enemigos comprometerse a transitar por el mismo camino, las mamás expresan que ahora es tiempo para creer de nuevo.

Doña Noemí Agudelo, a quien le desaparecieron un hijo y asesinaron a otro mientras prestaba el servicio militar, dice que escuchar a Ramírez y Mateus revive la fe.

Recuerda que su hijo fue desaparecido hace 16 años en el sector popular de La Ciudadela en Florencia y que a pesar que su casó fue llevado a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), finalmente lo sacaron porque no tenía pruebas.

“Siempre me decían que era un falso positivo, pero como yo no tenía pruebas, jamás actuaron”, dice doña Noemí, enfatizando en lo irónico que resulta pensar que era ella quien tenía que investigar sobre lo ocurrido y no las autoridades.

De nuevo aparece la palabra mágica, pues doña Noemí asegura que a instancias del evento convocado por la “Fundación Ríos de Paz hay de nuevo esperanza”.

Y se dirige de nuevo al antiguo jefe paramilitar para decir que confía en que “ahora sí” le entreguen razón de la suerte y el paradero de su hijo Cristian Camilo Josa Agudelo, desaparecido en la capital del Caquetá desde el 28 de agosto de 2006.

La Unidad de Búsqueda de personas dadas por desaparecidas señaló que con la información que aportaron Cabrera y Mateus  seis cuerpos fueron recuperados en el año 2020 en la vereda Cristales de Cartagena del Chairá.

Por todo esto ahora, parece que la palabra esperanza tiene ahora un significado distinto.

Fuente

RCN Radio

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