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Se ha armado tremenda polémica en Perú sobre qué hacer con el cuerpo del tristemente célebre Abimael Guzmán, jefe terrorista de Sendero Luminoso, cuya vida y obra está manchada de sangre, horror, desprecio a la humanidad, perversión y sadismo. Ahora no se sabe bien qué hacer con sus restos, luego de que se confirmara su deceso en prisión a los 86 años de edad, por una neumonía. Algunos terroristas logran morir de viejos, otros son dados de baja.

Abimael Guzmán, conocido como Presidente Gonzalo, era un radical esquizofrénico que había logrado convencer y reclutar a centenares de seguidores que lo acompañaron en su lamentable lucha al frente de Sendero Luminoso, grupo armado que dejó una estela de muertes que se calcula en treinta mil, entre civiles inocentes en las calles de ciudades y campesinos inermes en zonas rurales. Ahora, insisto, no se sabe qué hacer con él. Incluso alguien dijo que no se le debería cremar y arrojar sus cenizas al mar, por cuanto podría contaminar las aguas.

No es la primera vez que el cuerpo de un terrorista genera una acción, de Estado, o de un sector de la sociedad. Sin ir más lejos, el cadáver de Osama Bin Laden, enemigo público número uno de Estados Unidos tras los atentados a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, fue arrojado desde un buque en altamar, envuelto en una sábana, para que no se convirtiera en un objeto de culto, como ocurre por ejemplo con Pablo Escobar, terrorista de ligas superiores, cuya tumba es buscada por sus simpatizantes y por turistas que toman el asunto con mucha curiosidad.

En Colombia, el cuerpo del fundador de las FARC Manuel Marulanda Vélez fue objeto de leyendas de toda clase. Versiones señalan que fue sepultado en la zona de El Pato, sur de Colombia, luego de que muriera de infarto. Allí habría permanecido varios años, en relativa calma. Luego, otro guerrillero, alias El Paisa, habría de decir que una vez fue a visitar la tumba de su ídolo Tirofijo y no había encontrado el cuerpo. Al parecer, había sido sacado de allí por orden de Timochenko, Rodrigo Londoño, hoy líder del dividido partido Comunes.

Otras versiones que complementaron la del Paisa dicen que, tras rastrear los restos de Marulanda, estos fueron finalmente localizados. Habrían aparecido sus huesos en una caneca de plástico, de donde fueron sacados para ser de nuevo enterrado en un lugar secreto, en donde sus admiradores de siempre podían, en consecuencia, "resguardar su memoria".

Con el cuerpo de Raúl Reyes, abatido el 1 de marzo de 2008 en Ecuador, ocurrió también en su momento un debate sobre si debía ser entregado a sus familiares. A pesar de la solicitud que en tal sentido hicieron hermanos y allegados suyos, el cuerpo del Reyes --primer gran cabecilla de las FARC abatido por la fuerza pública-- el cuerpo fue enterrado en un lugar secreto. Luego surgió la versión de que un familiar suyo lo había reclamado.

Con el Mono Jojoy también hubo lío. Tras ser abatido en la vereda La Escalera, en las selvas del sur, el cuerpo de Jorge Briceño fue traído a Bogotá. Durante semanas permaneció insepulto.

Luego aparecieron sus familiares, quienes decían que les tenían que entregar el cadáver para que fuera sepultado en el municipio de Cabrera, Cundinamarca, pero un juez negó esa posibilidad, con el argumento de que el cuerpo podría ser robado de allí. En tal sentido, recomendaba que el cadáver fuera sepultado en Bogotá, como en efecto ocurrió.-

Los restos del despiadado Mono Jojoy están supuestamente sepultados en el cementerio del Apogeo, en el sur de Bogotá, hasta donde acuden sus fanáticos seguidores a rendirle homenaje. Incluso, hace unos años se habló de que habían sido exhumados por parte de reintegrados exguerrilleros. Luego los volvieron a sepultar en el mismo sitio.

La polémica sobre qué hacer con los cuerpos de delincuentes no es nueva. Debido a la notoriedad que alcanzaron, su despedida no suele ser tan rutinaria. El culto al delito es asombroso, a veces incomprensible. Los terroristas han logrado revestirse de un aura de héroes que los protege más allá de la muerte. Quizás su mayor victoria.

Fuente

RCN Radio

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