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Agatha Christie deslumbró al mundo con las historias policiacas en las que siempre planteaba distintos caminos y posibilidades para develar los misterios de sus novelas.

Pero hubo un episodio de la vida real de la afamada escritora que parece que nunca se aclarará y que tiene que ver ni más ni menos con su desaparición por más de once días, en un hecho ocurrido un 5 de diciembre de 1926, hace 95 años.

En todos los tiempos el desaparecido más famoso es el hijo del aviador estadounidense Charles Lindbergh y recurrentemente se escucha decir “más perdido que el hijo de Lindbergh”. Si nos atenemos a lo que ocurrió con la escritora, uno podría decir también “más perdida que Agatha  Christie”.

No fue ficción, pero el episodio hasta el momento se ha mantenido en absoluto misterio, hasta el punto que en sus memorias la escritora no le dedicó ni un renglón, ni una pequeña mención.

Cuenta la historia que en diciembre de 1926 desapareció y que su vehículo fue hallado posteriormente en una cuneta, lo que hizo presagiar lo peor.

La búsqueda se hizo intensa en virtud  que ya se estaba perfilando como una escritora reconocida, y once días después fue hallada en un hotel, desorientada y asegurando que había perdido la memoria.

Y era obvio entonces que no recordaba porque se había registrado en ese hotel con el nombre de la amante de su esposo y es posible que toda la historia tuviera que ver con las infidelidades de su marido.

La prensa británica hizo un cubrimiento exhaustivo del episodio y, al final de todo, muchos concluyeron que el despliegue que se le dio al episodio fue una especie de venganza de Christie contra su marido, luego de conocerse que le había sido infiel.

Lo que ocurrió es un misterio de la vida real, que podría ser la idea central de una de las geniales obras de la escritora como “Asesinato en el Orient Express”, que cuenta la historia de alguien a quien un trauma “le hizo dar a luz prematuramente y el niño y ella murieron” o “Muerte en el Nilo”, que plantea el misterio de la muerte de una rica y joven heredera que va en un crucero.

Esa pérdida deliberada podría ser una historia tan vigorosa como la de su novela "El asesinato de Roger Ackroyd", considerada como la mejor en todos los tiempos en la categoría de crimen.

Nadie sabe si Agatha Christie se quiso suicidar al estrellar su vehículo; si repentinamente quiso abandonarlo todo; si fue un acto de cobardía o un acto de rebeldía de una mujer ambiciosa que estaba luchando por tener una carrera propia, más allá de los patrones de madre y esposa abnegada.

Su desaparición no solamente es una historia de misterio más en la vida de la autora. No se trata de un giro inesperado en la trama, sino una consecuencia de las dificultades por las que Agatha pasaba en ese momento de su vida”, escribió Marie Benedict en el libro “El secreto de Agatha”.

Es posible que ni siquiera el mismísimo Hércules Poirot, el detective belga creado por la imaginación de la escritora para desentrañar los misterios de 33 de sus novelas, hubiera podido establecer la verdad de lo que ocurrió esos once días en los que la escritora del misterio estuvo desaparecida.

Fuente

RCN Radio

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