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Si Mockus se baja los pantalones es detalle menor. Ni me indigna, ni me ofende, ni lo aplaudo. Hay temas mejores para el indignómetro.

Escribí hace unos días en Twitter este trino: “Es muy real que tenemos un problema de competencias básicas en nuestra educación. Si todos tuviéramos mejor comprensión de lectura, de pronto tendríamos menos peleas en las redes. Buena parte de los debates se abren por no leer o no entender lo que se lee.” Al día siguiente lo ratifiqué cuando hice un comentario en la misma red sobre la bajada de pantalones de Antanas Mockus en el Congreso. Como no estamos acostumbrados a los matices y en general la polémica es en blanco y negro, bueno o malo, a quienes no vemos la vida de manera extrema nos cuesta mucho hacernos entender en el debate de fundamentalismos. Por eso me detengo en este caso aunque lo considero un asunto menor.

Sobre el acto de Mockus que ha generado tantos comentarios escribí esto: “Muchos que critican a Mockus por bajarse los pantalones en el Congreso argumentan irrespeto a la institución. El asunto puede debatirse pero me pregunto si no será irrespeto mayor saber que tantos corruptos han llegado a una curul en ese recinto”. Buscaba minimizar el hecho y destacar que hay otros asuntos de mayor consideración que merecen atención y son mejor motivo de indignación. Sin embargo, para la mayoría de los que respondieron mi trino yo estaba justificando y aplaudiendo su gesto. Me llamaron, entre muchos otros calificativos, “inmoral” y “mamerta”.

Creí ser clara al decir que el asunto era debatible, es decir un hecho sobre el que caben varias opiniones y mi punto era criticar los argumentos que había visto en redes en los que se hacía referencia al irrespeto al “recinto más sagrado de la democracia” o se calificaba el hecho como un “ataque a la institucionalidad”. Consideré que esos y otros comentarios similares eran exagerados ante un acto que se puede criticar o no pero no convertir en delito, como dijo alguno, o en una “afrenta a la democracia”. No sobran el contexto y la ponderación.

A la bajada de pantalones le caben varias preguntas: ¿Violó alguna norma del reglamento del Congreso el profesor Mockus? Si es así, no conozco al detalle las normas del Congreso pero si alguna indica que los congresistas deben mantenerse con sus pantalones bien puestos, pues lo deben sancionar y seguramente él aceptará sin problemas la sanción. Otras preguntas son ¿Sirvió como elemento pedagógico? ¿Repetir algo que en su momento fue impactante no pierde ya el sentido? Tal parece que en el Congreso de nada sirvió porque los congresistas no se callaron que era lo que buscaba Mockus con su gesto: Él pedía respeto para la voz de otro mostrando el trasero, que algunos consideran irrespetuoso. Paradoja pedagógica. Algunos dicen incluso que el gesto no fue espontáneo y estaba preparado. ¿Será? Como acto político no creo que traiga buenos réditos. Como asunto mediático pues aquí estamos hablando de eso. ¿Le sirve a la Alianza Verde para sus objetivos esa bajada de pantalones? Lo dudo.

No creo que sirva para nada el gesto más allá de hacernos gastar tiempo y cerebro a los que nos metemos en el debate pero tampoco creo que se atente contra las instituciones o sea, como han dicho otros, un acto contra la moral y agresivo contra los niños y las mujeres que había en el lugar. Sí, todavía hay quienes consideran que las mujeres nos podemos ofender con eso. Traduzco: bien mostrar el culo a los señores pero a las señoras y a los niños no. ¿?

El indignómetro de las redes sociales se revienta por cosas menores y a veces pasa de largo ante graves problemas y asuntos de fondo. Mientras hablamos del trasero de Mockus, el debate interesante estaría en analizar lo que significa la presencia de los nuevos congresistas del partido Farc y preguntarnos si el uribismo logrará sacarlos de las curules para que vayan primero a pagar sus penas por los delitos cometidos. Bueno discutir si el Consejo Electoral debe garantizar la curul a quienes están presos, así no estén condenados. Interesante ver cómo va a funcionar la fórmula de gobierno, oposición e independientes y analizar lo que significa que Iván Duque haya ganado este primer pulso en el Congreso. ¿Se viene la aplanadora uribista, después de que se tuvo la santista durante varios años? ¿Cambiará este Congresos los acuerdos? ¿Qué tanto logrará una oposición minoritaria? ¿Podrán los egos de Petro y Robledo ponerse de acuerdo? En fin… Tema hay y de mucho interés. Para mí, si el profesor Mockus se baja o no los pantalones es detalle menor. Ni me indigna, ni me aterra, ni me ofende, ni lo aplaudo, ni me enseña nada tampoco.

Esta es una opinión más que está llamada a ser controvertida porque nunca creo tener la verdad revelada y estoy abierta a los argumentos. Lo único que pido es que ojalá la controversia venga después de que esta columna sea leída y entendida. Si me insultan que sea por lo que dije y no por lo que creyeron que dije.

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