Es hora de poner freno desde todos los frentes a los pretextos que se usaron para justificar cualquier asesinato.

No. Los celos no son motivo para matar. Ni la rabia, ni el dolor. Ni ninguna otra razón es excusa para un feminicidio. Durante mucho tiempo, amparados en el argumento de la ira y el intenso dolor, los asesinos de mujeres escaparon de la justicia pero hoy no puede pasar más. 

Hace unos días publicamos en RCN Radio los detalles de la tesis de doctorado de la abogada Viviana Benavides Herrera de la Universidad Nacional. Ella se dio a la tarea de documentar por lo menos 10 casos de feminicidios en los cuales la defensa de los criminales invocó el argumento de la ira y el intenso dolor para conseguir rebaja de penas. Y lo peor: lo lograron. En algunos casos fueron condenas irrisorias de 3 o 4 años de cárcel. Si a eso se suman las rebajas por buen comportamiento y demás prebendas, muchos asesinos de mujeres en unos cuantos meses quedaron en libertad.

El maltrato a la mujer y el asesinato por condición de género son delitos que no se pueden tolerar. El mundo va cambiando. Lentamente, pero va cambiando y es hora de poner freno desde todos los frentes a los pretextos que se usaron para justificarlos. Todavía en muchos sectores culturalmente se acepta la subordinación de la mujer a su pareja, los golpes, las agresiones y hasta el asesinato porque hay quienes dicen “ella se lo buscó”. No. La víctima no es responsable de la agresión del victimario ni podemos aceptar que se puede matar por rabia. 

El Código Penal mantiene todavía la figura de la ira o el intenso dolor como factores atenuantes en todo tipo de delitos. Valdría la pena que una vez tipificado el feminicidio como tal, se hiciera expreso que esa razón ya no se puede invocar para pedir rebaja de penas. Que los asesinos de mujeres paguen sus penas como debe ser, hasta que algún día no tengamos que reportar más feminicidios. 
 

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