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Es innegable la influencia que ha ejercido en Colombia la universidad pública más importante del país.

Un fervor expedito suscita la memoria de quienes egresaron en sus aulas, aún más, bajo la batuta de Alfonso López Pumarejo durante la República Liberal. El alma mater, durante el siglo XX fue la protagonista de la política educativa y aunque padeció el rigor de la violencia y el abandono estatal nunca dejó de estar en el corazón de los colombianos. Rafael Maldonado Tapias, un arquitecto de tierra caliente no es la historia convencional de un estudioso del espacio, sino un potente libro que narra la vida de un profesor de la Universidad Nacional, oriundo de Bucaramanga, que vivió su vida con intensidad; con tantas facetas como el número de palabras que componen la palabra felicidad. En las mañanas acudía a sus clases y en las tardes actuaba en el teatro o en las películas de su esposa, Camila Loboguerrero.  

El libro no tiene una estructura común y corriente. El cineasta Lucas Maldonado y la arquitecta, María Acosta, durante 17 años, recogieron testimonios, fotos, diarios y cartas para reconstruir la vida de Rafael, una vida contada por sus amigos.

A full color, el libro Rafael Maldonado Tapias, un arquitecto de tierra caliente, fue publicado en la colección Apuntes Maestros de la Rectoría de la Universidad Nacional, dirigida por uno de los editores más importantes del libro universitario, el filósofo Gustavo Silva Carrero.

Todo el amor de una familia, la pasión por el goce de la vida nocturna, el afecto sincero de los amigos, el gusto por las conversaciones hasta la madrugada, el descubrimiento sexual y la complicidad de provenir de tierra caliente, es lo que se puede encontrar en este libro.

Celebro con entusiasmo el complemento del título: un arquitecto de tierra caliente. Recordemos que fue a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Colombia, que el ideario racista y determinista de la regeneración impulsó el desprecio y  una mirada soberbia sobre esa Colombia rural que eclosionaba vibrante por fuera de la sabana de Bogotá. Hoy más que nunca, en la historia política de nuestro país debemos rescatar esa diversidad regional y territorial que enriquece y nutre nuestra nación. Es menester, dejar atrás las miradas que ponen a una región sobre otra para asentar, de una vez por todas, la paz territorial en todo el país. Nacer en la ciudad bonita le imprimió una impronta en su forma de ver la realidad especial, siempre puesta al servicio del confort y al desarrollo de las capacidades humanas por encima por de la moda.

Como da cuenta el libro, Rafael Maldonado construyó gran parte de la estructura del campus de la Universidad Nacional Autónoma de Bucaramanga así como muchos de los colegios en el país, puesto que estaba fascinado con ellos. En sus viajes, señala Lucas, su hijo, “Rafael siempre paraba en las escuelas para ver como estaban construidas”.

Testimonios del fotógrafo Hernán Díaz, Silvia Arango, Camila Loboguerrero, Luz Amorocho, Alberto Saldarriaga entre otros importantes personajes del campo cultural en el país.

Rafael Maldonado, un arquitecto Una obra a full color que conseguí en la librería de la Universidad Nacional, en el centro de Bogotá y que nos recuerda lo mejor de la condición humana: el valor de la amistad y respeto a la diferencia.

 

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