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"A pesar de las dificultades no se puede torcer el brazo", asegura Jhon Frank Pinchao.

Sus charlas motivacionales están construidas desde frases sencillas y profundas que enseñan la perseverancia y la fortaleza que tuvo hace doce años para fugarse de un campamento de la guerrilla de las Farc, luego de soportar por ocho años la infamia del secuestro.

Jhon Frank Pinchao se refiere a la coyuntura diciendo que la injusticia persiste y que “la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz) es una justicia creada a la medida de las Farc” y que comparecer ante ella es “como darle quejas a Timochenko”, pero prefiere hablar del regreso del secuestro como una oportunidad para abrir nuevas puertas y seguir.

Cada 15 de mayo es un pretexto para recordar que caminó doce días por la selva hasta un lugar en el que, tres días después, unos indígenas lo llevaron hasta un comando de la policía que adelantaba operaciones antinarcóticos en las selvas de Vaupés.

Tiene la certeza de que su dolor puede ser inspirador  y por ello, después de retirarse de la Policía Nacional, se ha dedicado a visitar colegios y distintas instituciones para contar su historia como una manera de hacer catarsis.

Pinchao, quien era subintendente cuando fue secuestrado durante la toma de Mitú el 1 de noviembre de 1998, dice que de un tiempo para acá dicta por lo menos una conferencia al mes.

Comparte con los muchachos las lecciones que le dejó el horror de estar encadenado como un animal, pero habla de las nuevas oportunidades, de las puertas que se abren, de voltear la página, de asumir las nuevas realidades a pesar de todo.

Contar esta historia se convirtió en su proyecto de vida fuera de la Policía Nacional y en una manera de entender que, después de la tragedia, siempre hay seguir los sueños.

A pesar de las dificultades no se puede torcer el brazo”, dice Pinchao en las charlas en las que cuenta vivamente todos los detalles de su escape de uno de esos campamentos “estilo nazi de las Farc” y de cómo pudo sortear la amenaza de los guerrilleros en la selva, la presencia de animales salvajes, la fiebre amarilla y lo impenetrable de la selva.

Quiere que su charla deje siempre lecciones y por eso sentencia de manera sencilla pero profunda que “a pesar de que todo esté en contra, siempre hay una salida”.

Insiste en que es imposible olvidar para siempre la infamia de nueve años de secuestro, pero señala que hace tiempo “viene recordando todo sin dolor”.

“Lo único cierto es que empecé a olvidarlo todo y llegará un momento en que la fecha pasará desapercibida”, señala Pinchao.

A la gente se le ha ido olvidando el drama del secuestro masivo de militares, policías y dirigentes políticos y como los casos se han disminuido ostensiblemente, casi hasta invisibilizar el fenómeno, algunos incluso afirman que este delito ya no existe en Colombia.

Es por ello que Pinchao empieza inevitablemente sus charlas contextualizando con el momento histórico que se vivió entre 1965 y el año 2013, cuando la guerrilla de las Farc perpetró casi 400 tomas a bases militares y policiales ubicadas en distintas regiones del país y provocó a muerte de centenares de personas.

El antiguo integrante de la policía, quien estuvo vinculado con la agregaduría de la institución en Chile y adelantó estudios en Francia, es ahora un conferencista que ve como muy participativos e inquietos a los estudiantes que lo preguntan todo sobre esta experiencia que cambió su vida y que deja lecciones profundas en quienes lo escuchan.

Como ocurrió en su momento con el soldado William Giovanni Domínguez, quien compuso la canción “como nos cambia la vida”, para Jhon Fran Pinchao el secuestro sigue siendo una gran  oportunidad de vida, partiendo de la premisa que “nadie vuelve a ser el mismo después de esto”.

Fuente

RCN Radio

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