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El 25 de diciembre de 1908, un incidente sacudió a la tradicional pero socarrona sociedad italiana de principios del siglo pasado, cuando se conoció que la esposa del compositor Giacomo Puccini provocó un gran escándalo contra una de las jóvenes de su servidumbre, a quien señaló públicamente de haber tenido relaciones con su esposo.

Agobiada por los señalamientos de la esposa del fenomenal compositor, la joven sirvienta decidió suicidarse tomándose seis píldoras de un veneno preparado con corrosivo, que fue minando su espíritu y su cuerpo en una dolorosa agonía que se extendió por cinco interminables días.

Los señalamientos de Elvira, la mujer de Puccini, las miradas acusadoras de los vecinos, las voces de una sociedad pacata y abusiva, hicieron que la joven de 23 años decidiera poner fin a sus días de una manera tan dramática, sin siquiera intentar defenderse.

Sin embargo, pronto los exámenes de los médicos legistas develarían la verdad, pues se pudo determinar que Doria había muerto virgen y por lo tanto literalmente inocente.

Pronto quedaría desvirtuada la versión de Elvira sobre los requiebros amorosos de Doria con su esposo Giacomo y el paso siguiente fue una demanda elevada  por la familia Manfredi que terminó en una condena de cinco meses de cárcel contra la lengüilarga dama.

Parece que esa época ya hacía carrera la frase que indica que “la justicia es para los de ruana” y la reputada Elvira no pagó ni un solo día de cárcel.

El que pagó fue Giaccomo, quien tuvo que desembolsar algo así como doce mil liras por el silencio de la familia de Doria.

Pese a que, como se dice de manera coloquial, la muerte de la joven quedó así, el episodio parece que torturó durante  más de 15 años a Giacomo Puccini, hasta el punto que ya enfermó de cáncer en el año de 1924, en la famosa ópera Turandot, parece haber incluido una alusión al suicidio de su empleada, pues en la obra la esclava Liu se suicida para sacrificarse por su amo.

Quienes conocen la obra de Puccini destacan de manera particular como definía musicalmente a los protagonistas de sus obras, especialmente los personajes femeninos. Se dice que en varias de las obras del compositor de Madame Butterfly, La Boheme y Tosca, sus amantes terminaron por ser protagonistas.

“Antes de esta aurora, / cansada, cerraré los ojos, / para que él siga viviendo / para no volver a verlo”, dice en algún momento la esclava Liu en la ópera Turandod, en la que se asegura que Puccini públicamente pidió perdón.

El reciente hallazgo de una maleta con centenares de cartas y documentos de Puccini, permitirá seguramente develar otros detales de esta singular historia se celos enfermizos y una muerte injusta.

Fuente

RCN Radio

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