Cargando contenido

Cada cumpleaños la familia esperaba que Mary Johana no estuviera para comprarle a escondidas la torta fría de chocolate que tanto le gusta, las bombas, la gaseosa, las papas fritas y sorprenderla al regreso con un grito animado de ¡feliz cumpleaños!.

Este año la joven no estuvo para su cumpleaños y su familia ya no compró la torta, ni estableció ese jugueteo ritual que supone prepararlo todo, porque la "niña de la casa" está desaparecida desde hace ocho años.

 

Ya no se produjo el encuentro que su familia, las amigas y hasta algunos vecinos propiciaban cada 26 de junio, porque esa ausencia es una tortura y el cumpleaños es "un día que agudiza más la angustia".

Esta familia que encontraba siempre un pretexto para reunirse en las fechas especiales como el Día del Amor y la Amistad, el Día de la Mujer, no ha vuelto a celebrar desde el pasado 7 de octubre de 2007, cuando se produjo la desaparición de la joven en compañía de su esposo.



Doña Judith Casallas es la mamá de Mary Johana López y en diálogo con La Noche la Libertad cuenta que la familia no volvió a celebrar, porque ya no pueden mirarse a la cara "<i>puesto que inmediatamente nos viene el llanto y la tristeza</i>".

Han pasado siete años y nueve meses desde su desaparición y por ello cada cumpleaños que pasa sin ella es más triste.

"Ya no partimos torta, sino que nos reunimos a orar para desear que las personas que la tienen se la compartan y le den los abrazos que no podemos darle", dice la señora Casallas, mientras se le quiebra la voz y reconoce que cada fecha importante sin ella significa más dolor, "porque caemos en la cuenta que hace mucho tiempo que no está con nosotros".

Nada se sabe sobre su condición ni su suerte y por eso los últimos años se han pasado en medio de las plegarias de libertad y como dice doña Judith, "deseando que Dios le regale bendiciones y que se cumplan todos sus sueños dónde quiera que esté".

Los mensajes de cumpleaños son ahora por la radio y cada palabra lleva flores y esquelitas imaginarias con deseos de que esté bien.

Este año Mary Johana no estuvo como centro de una celebración que siempre fue cálida, porque como dice su mamá "una gente muy malvada se toma el derecho de maltratar a un ser querido y nos castiga con la incertidumbre de no saber cómo está y cómo lo estará pasando".

Celebraciones pasadas

Durante todas las marchas, en las jornadas de protesta y en los mensajes de radio enviados casi que religiosamente a través de La Noche de La Libertad, doña Judith Casallas ha mostrado casi que obsesivamente las fotos de su hija, en su afán de llamar la atención de lo ocurrido con su caso.

Un informe de la Cruz Roja Internacional señala que habría sido vendida a integrantes del Sexto Frente de las Farc en el Valle del Cauca, pero nadie ha confirmado, ni mucho menos desmentido la versión.

Desde entonces ha estado en todos los acontecimientos de la familia, que tiene casi como una obsesión, la imagen del momento en que debió ser mamá.

Cada cumpleaños, como el que acaba de pasar, es "un acto de fe en que va a regresar muy pronto".

Así ha ocurrido cada instante desde el momento de la desaparición y así ocurrió por ejemplo la pasada celebración del Día de Año Nuevo.

En el primer mensaje de este 2015 en La Noche de la Libertad doña Judith Casallas apareció contándole que "tus hermanas y este año también te trajimos los regalos y ahí están acumulados esperando que los abras con nosotros a tu alrededor".

Le recuerda que le tienen guardado un Topo Gigio que ora el padre nuestro, las carteras, los aretes, las blusas, las sandalias, los bolsos y los ganchos para el cabello, que le han guardado durante los últimos años.

La última foto

En la memoria de todos está congelada la imagen de la última foto tomada en el almacén de Palmira dónde trabajaba Mary Johana.

A pesar que tenía tres meses de embarazo se veía muy flaquita y sonriente como siempre y resaltaba el bronceado que lucía, a pesar de lo blanca que era.

Doña Judith la describe como bonita física y espiritualmente con "los ojos grandes y expresivos color chocolate y unos huequitos que se le hacían en la cara cuando se enojaba, pero que se le borraban cuando sonreía".

Repite que es un recuerdo fuerte "que queda grabado en la mente y en el corazón</i>", al evocar que es el último retrato antes de su último viaje.

Una de sus actividades preferidas era la de los paseos de río y de hecho una de las últimas actividades familiares fue un paseo al balneario de El Indio en Pance, considerado como un paraíso cerca de la ciudad de Cali.

Era uno de sus sitios preferidos y de hecho la desaparición de Mary Johana y su esposo se produjo cuando se dirigían en un colectivo hacia la cabecera de Pance, a dónde habían ido para separar una cabaña para la celebración del cumpleaños de Didier.

La historia de mi niña bonita

Desde el mismo momento de su desaparición, doña Judith se ha acercado a La Noche de La Libertad para dejar sus mensajes que casi siempre empieza amorosamente.

"Como siempre aquí dejándote el saludito y contarte de estos días mi princesa" y siempre el "hola mi niña bonita".

Fue tanta su insistencia al saludar de esa manera, que en algún momento el desaparecido Antonio José Caballero le dedicó 'Mi Niña Bonita' a Mary Johana y desde entonces se convirtió en un símbolo.

Cada vez que suena esta canción, hay un mensaje para la princesa:

"Es mi niña bonita
con tu carita de rosas.
Es ni niña bonita,
cada día más preciosa".

Los mensajes siempre están cargados de todo el amor y la nostalgia.

"Pasan y pasan los días, pero bueno, cada día te mando los angelitos para que te cuiden".

"Mi princesa, he estado soñando contigo y espero que sea una buena señal para que regreses o que te puedas comunicar conmigo, porque yo se que si no nos has llamado es porque todos estos años no te han dejado".

"El tiempo de Dios es maravilloso y todo volverá a ser como antes, porque tenemos la experiencia del dolor vivido</i>".

"Mi Mary Johana hermosa, que sanen tus heridas, odios y tristezas y que la angustia y soledad no apague la salud que siempre irradiabas cuando estabas con nosotros y que siga esa sonrisa que nos alegraba el día".

Y en medio de estos mensajes cargados de nostalgia y amor infinitos, resuena el eco de la canción de Mary Johana:

"Si un día se casa mi niña
vestida de blanco armiño
recordaré que soñaba
con que al nacer fuera un niño".

Y cuando doña Judith termina el mensaje, su pequeña sobrina Yireth insiste en enviar también su propio mensaje en el que le dice que está orando por su pronto regreso.

"Tía, quiero que pases un cumpleaños conmigo y espero que algún día toques la puerta y te recibamos con mucha felicidad".

Si algún día regresara, es posible que haya muchas tortas de chocolate para Mary Johana.