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Con el inicio del mes de junio también comenzó otra temporada de huracanes, durante los seis restantes meses del año, y los daños de Iota aún no se reparan. Eso es lo único claro que tienen los isleños, a pesar de que el gobierno anunció en noviembre pasado que la reconstrucción, especialmente de Providencia, se haría en cien días y el balance es realmente vergonzoso, siete meses después del paso del huracán.

Según un reporte de la Contraloría General, conocido el 9 de junio, de las 130 casas que el Gobierno tenía previsto construir a finales de mayo solo se han entregado dos. Hasta el momento se han realizado 129 demoliciones y en la isla hay material para construir sesenta hogares.

Cifras que, al analizar por encima, dan cuenta del indolente retraso en el plan de emergencia que lanzó el Gobierno cuando se conocieron las dimensiones del daño causado por Iota a su paso por el archipiélago.

En ese mismo plan de reparación y construcción en la zona que se presentó a la Contraloría, se tenía previsto reparar 877 casas y construir otras 1134. Pero a la fecha en San Andrés, apenas se han construido 104 viviendas nuevas y se han reparado 2438, acciones que estaban bajo la responsabilidad de la Gobernación de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

El informe de la Contraloría sobre los retrasos en los trabajos para recuperar a las islas visibilizó la crisis que viene enfrentando la comunidad del archipiélago y que por la pandemia primero, y los paros después, impidieron ver con claridad que la destrucción seguía prácticamente intacta y sus habitantes a la intemperie.

Tan evidente fue, que la directora de Prosperidad Social y gerente general para la reconstrucción de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Susana Correa, reconoció públicamente que se equivocaron en el modelo de viviendas que escogieron para recuperar las islas y que el retraso es preocupante pero garantizó que ya están sobre el tema para garantizar que se agilicen los trabajos para la recuperación total de la zona.

El problema no es ese. El problema es que ya empezó la nueva temporada de huracanes y que en cualquier momento el archipiélago volverá a estar en la ruta de alto riesgo y lo que tiene que hacer el gobierno tanto nacional como local es actuar de inmediato con la disponibilidad de refugios para que la gente se pueda proteger cuando lleguen los huracanes.

Eso no da más espera. Si los cien días que calculó mal el presidente para reconstruir a Providencia no se cumplieron, pues que aceleren los procesos desde ya pero de manera simultánea y con absoluta prioridad hay que brindar las condiciones de seguridad para que los isleños protejan su integridad personal con la arremetida de los nuevos huracanes.

Además de los refugios y los albergues temporales deben estar dispuestas desde ya las rutas de evacuación, el perifoneo, la información puntual a la gente para que sepa qué hacer cuando se acerque la tormenta.

Gestión del Riesgo debe estar de manera permanente en las tres islas coordinando los procesos y advirtiendo a las personas sobre cómo actuar cuando los huracanes toquen tierra. Ojalá no pase nada y el efecto de los vendavales sea manejable, pero la prevención debe estar activa desde ya, desde antes, desde el 1 de junio suponemos, y en capacitación constante a los isleños.

Y que ahora sí, los encargados de la reconstrucción se pongan al frente de los procesos, consulten las mejores opciones y dejen de despilfarrar el dinero que no tienen, en planes de emergencia que creyeron servirían pero que al parecer sobre los cuales, no hicieron los estudios previos necesarios pues no se entiende de qué otra manera fue que las obras se frenaron a tal punto que hoy muestran tan vergonzoso balance sobre lo logrado en siete meses.

Fuente

RCN Radio

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