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A los niños de Riosucio la salud les llegó del cielo

Foto RCN La Radio - Nathaly Ramírez




Por: Nathaly Ramírez

En Riosucio, departamento del Chocó, han fallecido en lo corrido del año 15 niños por enfermedades como diarrea, desnutrición y problemas respiratorios. Esta información entregada por la ONU y la mesa de salud del municipio motivó a la Patrulla Aérea Civil Colombiana a realizar una brigada médica en esta apartada zona del Urabá chocoano.

La meta era atender a 600 niños y 100 madres gestantes del municipio y comunidades indígenas que se encontraban a varias horas del casco urbano.

Colmédica fue el aliado estratégico para la realización de esta brigada especial. Cerca de 50 médicos entre nutricionistas, pediatras, médicos generales y ginecólogos estaban a la expectativa frente al panorama que se iban a encontrar; para muchos de ellos era la primera brigada de salud en la que participaban.

"Es una labor muy bonita, es maravilloso que nosotros podamos donar un poco de nuestro tiempo y de manera desinteresada ayudemos a que estas comunidades tan necesitadas tengan una atención en sus problemas de salud" aseguró una médica que participó en la brigada.

Una hora y media en avión hasta Carepa en Antioquia, luego una hora por tierra hasta el municipio de Turbo y por último, tres horas más en lancha por el río Atrato se necesita para llegar hasta Riosucio saliendo desde Bogotá.

Las instalaciones de uno de los 4 colegios que tiene el municipio se convirtió en consultorio médico. Afuera se contaba por cientos la gente que iba llegando, muchas de estas personas eran de comunidades indígenas muy lejanas a la parte urbana.

"Nosotros tuvimos que caminar ocho horas y luego nos embarcamos como cuatro horas más, se va casi todo un día viajando, por eso que vengan a atendernos es muy importante para nosotros, acá no tenemos derecho a la salud" aseguró una mujer indígena.

Las mamás llegaban con faldas multicolor, en sus brazos o cogidos de la mano estaban los niños, casi todos entre los 0 y los 7 años de edad. La gran mayoría de ellos estaban descalzos, algunos lloraban, otros pedían pecho; para estas personas esto era algo nuevo, la gran mayoría de habitantes en Riosucio tenían por primera vez un nutricionista o un pediatra que los atendiera.

El primer paso era determinar si los menores tenían anemia, luego pasaban con un médico que analizaba cómo funcionaba su corazón, pulmones, también buscaba determinar cuál era el origen de las enfermedades respiratorias e intestinales de los menores.

Luego una nutricionista les daba una dieta especial, también se analizaba cuál era la alimentación que se le daba a los menores, "sopita, lentejas y fríjoles. Carne casi no le doy a mis hijos".

Mientras tanto, los médicos les indicaban a cada padre de familia la droga que debían darle a los menores para que solucionaran sus problemas de salud, la explicación se daba de tal forma que fuera comprensible.

"En vez de decirle se debe dar 5 cm de un medicamento les decíamos que llenaran la jeringa, no decíamos que el medicamento se debía suministrar en la mañana o en la noche, decíamos que con la luna o con el sol, así comprendían mucho mejor los padres de comunidades indígenas lo que les decíamos", aseguró uno de los médicos de la brigada.

Valentina Zuluaga, directora de la Patrulla, aseguró que como era de esperarse la situación es de bastante cuidado en esta zona del país, destacó que se hará seguimiento a los casos más críticos que se encontraron, todo para evitar que sigan en aumento las cifras de niños muertos.

"Lamentablemente tuvimos que trasladar a tres menores, uno con una desnutrición aguda severa en un bebé menor de 6 meses, otro bebé con un cuadro muy grave de neumonía tuvo que ser trasladado por avión, en general encontramos una población bastante enferma, unos niños que necesitan mucha más atención en salud, muchos casos de enfermedad diarreica aguda, dermatitis severa, asma y mucha desnutrición aguda con riesgo de convertirse en crónica", manifestó.

Al final la meta se cumplió y superó las expectativas, se atendieron 682 niños, 141 mujeres embarazadas y 164 adultos.

Los niños salían al final contentos porque en esta brigada hubo donación de juguetes: cada menor salía con una muñeca, un carro, un oso o algo de ropa y sus papás con el compromiso y tranquilidad de que la enfermedad de sus hijos podrá tener un tratamiento.

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