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Foto RCN La Radio




La directora de la Fundación Saldarriaga Concha, Soraya Montoya, señaló que un estudio realizado en conjunto con Fedesarrollo evidenció, entre otros aspectos, que la población de adultos mayores en Colombia es la más pobre de América Latina.

Montoya dijo en RCN La Radio que "ante esta realidad se necesita un enfoque diferencial con la población que llega al envejecimiento para facilitar que accedan, por ejemplo, a programadas de vivienda y protección social".

De igual forma, señaló que se requiere un cambio en la cultura en el sentido de pensar que estar viejo es malo y se debe preguntar es en cómo se está preparando para la vejez.

"Nos hemos dado cuenta que hay que ponernos en los zapatos de una sociedad que se está envejeciendo y ello no puede ser considerado como una tragedia ni como un castigo. El envejecimiento de una sociedad es un premio a algunas cosas que se han hecho bien", dijo Montoya.

Asimismo, sostuvo que se requiere con urgencia que el Estado planeta políticas públicas que velen por la protección y mejor calidad de vida de la población colombiana que llega a la vejez.

Montoya señaló que "también está el problema de la falta de pensiones, pero entonces tenemos que empezar a mirar como sociedad cuáles son las otras cosas que podemos hacer, porque para las personas que están viejas en este momento y no accedieron a pensión el Estado tiene que hacer una mejor protección".

Reforma Pensional

Colombia necesita cuanto antes de una reforma pensional, ante el envejecimiento de la población que para 2050 será de un cuarto de los ciudadanos mayores de 60 años, concluye el estudio realizado por Fedesarrollo y la Fundación Saldarriaga Concha.

Según Leonardo Villar, directivo de Fedesarrollo, "con una reforma pensional el país podrá aumentar la protección de los adultos mayores".

Dicha reforma, señala Villar, debería aumentar la cobertura y el beneficio de programas como ‘Colombia Mayor’ o los 'Beneficios Económicos Periódicos' (Beps).

Sostuvo que el ideal es que el sistema permita que la edad para pensionarse o las semanas necesarias, fueran ajustada de manera automática, "de acuerdo con la esperanza de vida de las personas, y que se le reconociera a las mujeres el tiempo que pasan al cuidado de su familia".

Dijo que otro tema para mejorar es el relacionado con el gasto en las pensiones no contributivas, que llega al 0,14% del PIB, a diferencia del gasto total en pensiones, que supera el 4% del PIB. El analista señaló que "se gasta mucho en muy pocas personas".