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El Proceso de paz que finalizó la guerra verde en Boyacá

Foto: AFP




El occidente de Boyacá, de donde provienen las mejores y más famosas esmeraldas del mundo, tuvo conflictos desde la década de los 60, con episodios de violencia y sangre que se lograron mitigar con los esfuerzos tanto de población civil como de autoridades y otras organizaciones que se materializaron en el proceso de paz de esa región.

El papel mediador de la Iglesia

El ahora obispo emérito, Monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, uno de los principales actores de la iglesia en el proceso, dijo en RCN La Radio que el proceso “Se inició bajo el cuidado del obispo de aquella época, Monseñor Álvaro Raúl Jarro, quien llamó a los esmeralderos para que hicieran un pare y examinaran si esa guerra valía la pena”.

Agregó que “ellos firmaron la paz, y ese proceso tiene estabilidad en los esmeralderos, porque ellos fueron los que también pidieron y vieron la necesidad de la paz, y se comprometieron a cumplirlo”.

Un segundo momento del proceso de paz, se continúo en los años 90, donde llegaron a acuerdos que hoy, según la iglesia, mantienen unas normas de convivencia para la paz.

“Porque se habían presentado algunos encuentros, violaciones de derechos humanos, llamé a los esmeralderos y llegamos a acuerdos, que son los que estamos celebrando”, dijo monseñor Gutiérrrez Pabón.

Sin embargo, no desconoció los asesinatos de personas involucradas en el gremio esmeraldero, y pese a que dijo que son actos que enlutan, señaló que estos hechos no enlodan el proceso firmado.

“El hecho de que últimamente se presenten acontecimientos dolorosos, ciertamente, no lesionan el proceso de paz, la paz se mantiene, por los mismos protagonistas, los esmeralderos”, añadió el ex obispo de Engativá.

Lo que recuerdan los esmeralderos

Wilson Quintero, heredero esmeraldero, hijo del patriarca de las esmeraldas uno de los más poderosos patrones en la zona, recuerda que el proceso ha sido favorable.

“Se logró calmar tanto la región de oriente como la del occidente en la zona de esmeraldas. Yo pensaría que fue muy bueno, y se ha mantenido porque no han venido ocurriendo, no se han repetido esos sucesos que vivimos antaño. Y lo hicimos nosotros, entre nosotros, porque sí hemos estado abandonados por el estado”, afirmó Quintero.

Henrry Candela, presidente de la Asociación de mineros tradicionales de San Pablo de Borbur, mantiene la esperanza en que la paz en está en la provincia y que va de la mano del desarrollo, e incluso, mencionó el postconflicto esmeraldero.

“Nosotros desarreglamos esto, nosotros mismos lo arreglamos, hay que arreglarlo con todo, hay que olvidar todo, ya se empezó un nuevo proceso del postconflicto esmeraldero, y vino otra mentalidad”. Indicó el líder del occidente de Boyacá.

Recuerda este testigo del proceso, que “hubo casos de resentimientos, esporádicos, pero también se solucionaron por la conciliación de no venganza y no agresión, se aprendió de eso, ya no voy a responder con una piedra si me pegaron una pedrada”.

La impunidad

Veinticinco años después y a pesar de los esfuerzos de la sociedad civil, la iglesia y el gobierno, el panorama no tiene la misma connotación violenta de antes, pero aun se siguen registrando asesinatos, cuyas víctimas al parecer tendrían que ver con alguna de las familias esmeralderas en disputa históricamente.

Estos hechos, que las autoridades califican como aislados, se mantienen en la impunidad.

Gabriel parra, director de La Asociación para el Desarrollo y Paz del Occidente de Boyacá exigió a la Fiscalía dar celeridad a los resultados de las investigaciones sobre el asesinato de varios esmeralderos de la región.

“Una investigación rigurosa para esclarecer los hechos y por ende castigar a los responsables, en más de 10 casos de asesinatos de empresarios o personas que tienen que ver con el gremio, han quedado impunes viéndose esta situación como una verdadera apología al delito”

Fuentes de la Fiscalía consultadas por RCN La Radio, aseguraron que las investigaciones para esclarecer los actos violentos, avanzan pero a paso lento y con un hermetismo necesario.

25 años después de firmar la paz en occidente de Boyacá

Pese a esto, las voces de estos protagonistas, encontrados en el marco del llamado oro verde, aseguran que las condiciones no están dadas para un nuevo capítulo de guerra, pero si le apuestan a que haya verdad, para contar una historia justa, y darle paso a otras narrativas que hoy, por ejemplo, intercambiaron esmeraldas e incluso cultivos ilícitos como el de la coca, por los cultivos del cacao.

El pacto de paz y una especie de libertad de ingreso a las minas,
crearon condiciones que permitieron el ascenso de nuevos sectores ligados a la explotación esmeraldífera en la región.

La paz en la zona esmeraldera, se ha venido pactando entre los líderes de la guerra, frente a actores del estado, asegurando una cierta legitimidad ante garantes del proceso que pertenecen a la esfera pública como lo son los representantes de la Iglesia, el Ejército y el gobierno, pero su efectividad, seguirá dependiendo, según los mismos esmeralderos, de los poderes privados.