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En Bogotá hay mafias detrás de la mendicidad de los indígenas

Foto: AFP




Por: Juan Manuel Ruiz y Fernando Posada.

En Bogotá se estima que existen más de cincuenta mil indígenas, en su gran mayoría desplazados como consecuencia del conflicto armado y viviendo en condiciones de pobreza.

En los últimos años, las autoridades distritales y nacionales han estado alarmadas por el inmenso incremento de indígenas en situación de mendicidad en la capital. Varias entidades advierten que hay carteles mafiosos lucrándose de la mendicidad indígena en Bogotá.

RCN La Radio investigó el tema y encontró que la cifra de indígenas en Bogotá se ha quintuplicado en menos de veinte años, en gran medida por el conflicto armado.

Los indígenas que residen en Bogotá viven en cuatro localidades, organizados en albergues y refugios, muchas veces divididos de acuerdo a las culturas a las que pertenecen. Pedir limosnas a los transeúntes bogotanos se ha convertido en una de las pocas oportunidades para algunas comunidades que viven en Bogotá, sobre todo los Embera.

RCN La Radio realizó un detenido seguimiento en el centro de la ciudad a algunos indígenas en situación de mendicidad durante jornadas de la mañana y de la tarde, para poder evidenciar algunos patrones de sus actividades de subsistencia diaria.

Desde muy temprano en la mañana, antes de las 6, empiezan a llegar familias, en su mayoría Embera y compuestas por madres con sus hijos de brazos. Caminan largas distancias para finalmente llegar a los puntos en la calle en los que se sientan. Algunos de ellos piden limosnas, mientras que otro número de ellos venden artesanías.

Sin embargo, en varios momentos del día se reúnen para almorzar, cambiando con frecuencia su lugar de ubicación. La organización en todos los casos consiste en núcleos familiares, llamando la atención que en muchos casos, las madres tienen bebés de brazos. Se trata de poblaciones en un peligroso nivel de vulnerabilidad.

El Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, reconoció que hay carteles que se lucran de la mendicidad de las comunidades indígenas y explicó que la Alcaldía ha buscado regresar a los indígenas a sus zonas de origen, así como entregar mejores condiciones a los que se queden en Bogotá.

El reto es enorme porque la mayoría de estas comunidades no van a retornar y por lo tanto el riesgo de etnocidio es inmenso. En los desplazamientos humanos se configuran las nuevas esclavitudes modernas y allí las mafias van construyendo esas esclavitudes. (...) Para hacer ganancias con el ser humano, en términos de servicios sexuales, en términos de trabajo gratuito, etcétera”, señaló Petro.

Pedro Posada, director de la Oficina de Asuntos Étnicos del Ministerio del Interior dijo que una inmensa cantidad de los indígenas que residen en Bogotá están viviendo en zonas muy vulnerables, donde existe un alto nivel de consumo de drogas y redes de prostitución, factores que facilitan la manipulación de los indígenas por parte de carteles. Posada también sostuvo que el negocio de la mendicidad lucra a algunos sectores y detrás de éste existe un negocio oscuro.

La mendicidad es rentable. Yo diría que puede conseguir más de un salario mínimo diario. Y también puede ser para personas inescrupulosas que utilizan esto como fuente de recursos. Ya sabemos que detrás de la mendicidad hay negocios de mafias”, indicó Posada.

RCN La Radio pudo conocer que la mayoría de los indígenas en Bogotá viven en las localidades de Suba, Bosa, Ciudad Bolívar, Mártires y en el municipio de Soacha. Muchos de ellos se han organizado en albergues y ‘pagadiarios’, en condición de hacinamiento. Varios testimonios señalan que las condiciones de vida en esas instalaciones en ocasiones obligan a los indígenas a vivir en la mendicidad.

Esta actividad sería promovida por algunos líderes de albergues, exigiéndoles llegar con plata de limosnas, a cambio de permitirles vivienda y alimentación.

Patricia Luna, defensora delegada para los indígenas y minorías étnicas, luego de visitar algunos albergues indígenas en Bogotá, en los cuales las condiciones de vida son muy complicadas, dio a conocer que en los próximos días, la Defensoría interpondrá una acción de tutela ante el Distrito, solicitándole adoptar mayores medidas para la problemática de los indígenas en Bogotá.

En una habitación de menos de 12 metros cuadrados están diez o doce personas. Pagan entre 10 mil y 18 mil pesos diarios. (...) Esas condiciones hicieron que la Defensoría iniciara una acción de tutela con el propósito de que el Distrito identifique y haga un inventario en relación a dónde se están ubicando las comunidades indígenas”, explicó la Defensora Delegada.

También argumenta que debido a los lugares donde se encuentran la mayoría de los albergues indígenas, éstos “están muy expuestos a mayores riesgos”.

Asimismo, RCN La Radio pudo conocer que miembros de la comunidad embera le enviaron recientemente un documento a la Alcaldía Mayor, quejándose porque algunos operadores de albergues los trataban como indigentes y solicitaban ser reubicados a zonas más seguras de la ciudad.

Luis Fernando Arias, Consejero Mayor de la Organización Nacional de Indígenas de Colombia (Onic), contó que el conflicto armado y la búsqueda de mejores oportunidades son algunos de los motivos de llegada de tantos indígenas en la última década a Bogotá, pero que las cosas en la capital no son nada fáciles. Además, Arias también reconoció que durante varios años han existido líderes locales en Bogotá que detrás de la forma de organización, se han beneficiado de la mendicidad indígena. Incluso señaló la existencia de camiones que durante varios años dejaban a los indígenas en puntos de la ciudad donde debían pedir limosnas y en la noche los recogían.

Gran parte de las comunidades aquí giran alrededor del tema del rebusque (…) Infortunadamente hay un sector que ha tenido que apelar al tema de la mendicidad para sobrevivir. Este tema del camión, del que tanto se ha hablado, ha sido un renglón oscuro en el que sectores utilizaban a la comunidad para la mendicidad. Los dejaban en un punto, luego los recogían nuevamente y diariamente tenían que pagar algún tipo de cuota para quedarse en un albergue”, señaló Arias.

En varias ocasiones, RCN La Radio contactó al general Guatibonza y a su equipo de prensa para establecer si la Policía ha podido identificar a los jefes de los carteles de la mendicidad indígena en las localidades de Bogotá. Sin embargo, en ningún caso pudo obtenerse una respuesta.