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Impunidad en caso de periodistas asesinados es del 95%

Foto: AFP




Por: Fernando Posada Ángel

El repudiable asesinato de Flor Alba Núñez en Pitalito, Huila, marca el tercer asesinato de un periodista en el país, en lo corrido del año. Esa alarmante cifra no se registraba desde el año 2006, alertando a las distintas entidades que verifican la situación de la libertad de prensa.

Cerca del 95% de los asesinatos de periodistas quedan en la impunidad en Colombia, según fuentes de las organizaciones de periodistas consultados por RCN La Radio. Y de los 146 periodistas asesinados en el ejercicio de su labor, solo en dos casos se ha podido establecer el autor intelectual  de esos crímenes.

De acuerdo con organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper), la justicia colombiana ha sido ineficiente en la mayoría de los casos.

Adriana Hurtado, presidenta de Fecolper, señaló que las demoras del sistema judicial y la falta de modernización en las investigaciones, son algunos de los motivos que han llevado a que la impunidad en los asesinatos de periodistas sea tan elevada.

"Hay que decir que esa impunidad está generalizada debido a que la información que tiene la Fiscalía General de la Nación no está articulada (...) Adicionalmente son muy altos los niveles de prescripción de los casos de asesinatos de periodistas. Y esto lo que evidencia es la incapacidad de investigar", dijo Hurtado a RCN La Radio.

Durante el año pasado, según datos de la Flip, no se registraron asesinatos de periodistas en el país, lo cual generó una enorme expectativa. Sin embargo, este año las estadísticas han sido decepcionantes y han puesto sobre la mesa la realidad innegable de que ser periodista en Colombia es una profesión de alto riesgo.

107 periodistas colombianos han solicitado medidas de protección al gobierno este año, con motivo de amenazas serias. El nivel de riesgo de cerca del 60% de ellos ha sido certificado como extraordinario, por lo cual han recibido esquemas por parte del Estado.

El vicedefensor del Pueblo, Esiquio Manuel Sánchez, se refirió al preocupante incremento de amenazas y asesinatos de periodistas en Colombia, afirmando que estas acciones se ven estrechamente ligadas con el crimen organizado.

"En esencia, esos tipos de acontecimientos vienen siendo realizados a través de los mecanismos del sicariato. Eso da cuenta que son verdaderas organizaciones criminales las que atentan contra los comunicadores", señaló Sánchez.

Añadió que la situación es preocupante, dado que 64 periodistas actualmente corren riesgos extraordinarios. "La situación debe de ser motivo de preocupación por parte de las autoridades, para que tomen mecanismos y medidas urgentes", sostuvo.

Fuentes de ANDIARIOS aseguraron que las regiones alejadas de Bogotá son las más golpeadas por el asesinato de periodistas. La última vez que se registró uno de estos hechos en Bogotá fue en 1999, cuando Jaime Garzón fue asesinado por grupos paramilitares. En cambio, la inmensa mayoría de estos casos se han dado en pueblos y municipios de tamaños más pequeños. Vivir en algunas regiones de Antioquia, La Guajira y del bajo Cauca, y ser periodista son dos aspectos que para muchos representan un peligro grave.

Y aunque la Fiscalía ha abierto procesos en la mayoría de los casos de asesinatos o agresiones contra periodistas, una gran parte de éstos tienden a prescribir por vencimiento de términos. Solo en 2015, dos investigaciones han vencido y otras dos están cerca de ese mismo destino. Además, las amenazas de muerte rara vez son investigadas por esa entidad.

Ignacio Gómez, uno de los abanderados de la libertad de prensa en el país y expresidente de la Flip, explicó en RCN La Radio que el asesinato de un periodista no solo busca acabar con su existencia como profesional, sino también envía un mensaje de miedo a quienes tienen el oficio de informar. Según Gómez, se trata de una acción que "genera un mecanismo de censura sobre todos los demás periodistas. En esa ineficacia de la Fiscalía para investigar, lo primero que sufre es la libertad de prensa".

"Definitivamente un periodista que ejerza con un cuerpo de escoltas alrededor, no es un periodista más libre sino menos", aseguró Gómez.

Por otro lado, Ignacio Gómez sostuvo que aunque necesarios, los esfuerzos del Estado no solo deben estar encaminados hacia proteger a los periodistas amenazados, sino también deben buscar avanzar las investigaciones y evitar que este tipo de crímenes dejen de ser mecanismos de miedo para las organizaciones ilegales.