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Foto: RCN Radio




Con la Nochebuena a la vuelta de la esquina, la hiper-inflación y la poca variedad de juguetes complica a los padres y representantes al momento de cumplir con lo que piden los niños en sus cartas al Niño Jesús y a Santa Claus, una tradición que ha perdurado en el tiempo.

Las jugueterías entran en el grupo de empresas que ha caído en una peculiar lista en Venezuela. Panaderías sin pan, carnicerías sin carne y ahora jugueterías sin juguetes.



Las razones son la imposibilidad de reponer el inventario, en su mayoría importado y que las personas compran lo que hay.

“Nada en comparación con los otros años, las ventas han bajado como en un 60 o 70%”, señaló Anais Ortíz, encargada de uno de los establecimientos en el que predomina más los estantes vacíos, que los juguetes que los ocupan.

Destaca que solo “algunas personas” pueden comprar los regalos por los altos precios, al tiempo que alerta que “si seguimos así”, la tradición del niño Jesús estaría en riesgo.

En otra de las jugueterías reina la incertidumbre. Solo muestra unos morrales de superhéroes y juegos de mesas. Nada más.



En la entrada está Donelys Nuñez frente a la caja registradora. Cuenta que la tienda está así porque ya no llega mercancía y se mantendrá del mismo modo hasta 2018, sin saber hasta cuándo.

Lo que había se lo llevaron a pesar de que un juguete podía “costar un millón y pico de bolívares”, cuenta Donelys y “el más chimbito”, prosigue, “sale entre 300 y 400 mil bolívares”.

Además, resaltó, en tono irónico, que: “usted sabe cómo es la gente que no tiene para comer, pero si para comprar el juguete para no perder la tradición”.

Los padres se muestran ansiosos, aunque muchos a pocas horas de la llegada del Niño Dios, no tienen el regalo, según dijo María González.

“Estamos en eso todavía no hemos encontrado el regalo del Niños Jesús, no se encuentra lo que los niños piden”, detalló.

 



A Kelsy Rincón, mientras camina con su pequeña hija, le sorprende lo que ha hecho la crisis económica de Venezuela.

“El pasado no tanto, pero este año pegó más fuerte, de verdad ha sido casi imposible, pero uno lucha porque a ellos no le falte el Niño Jesús, porque no alcanza ni siquiera para el plato típico”, señaló.

Los papás también asumen responsabilidades, como Carlos Moreno, quien dijo:“estamos resolviendo con los juguetes que se pueden, no como otros tiempos que había para escoger sino ajustado al presupuesto”.

Otros fueron más precavidos, pero porque pudieron hacerlo, según describió María Claudia Parisi. “Por fortuna el Niño Jesús viene en camino de Miami con el tío”, destaca con una sonrisa en su rostro.

La ilusión de los pequeños es lo que los mueven y de solo escucharlos se entiende.

Un muñeco de vengadores y un mini cara de papa” cuenta, con su pequeña voz, Santiago de 4 años de edad, quien además dice, con un seguro ¡sí!, estar confiado en que su pedido esté debajo del arbolito navideño.